El fútbol menorquín tiene ya sus dos finalistas. El Sporting de Mahón se impuso este domingo a la Unión Deportiva Mahón en un partido disputado en el campo de San Carlos y se ganó el derecho a medirse al Alaior en la gran final de la Copa Illes Balears en la Isla.

El encuentro, que enfrentaba al cuarto y al quinto clasificado de la División de Honor menorquina de la pasada temporada, fue intenso y entretenido, y no defraudó al público desplazado hasta San Carlos para seguir el duelo de cerca.
El resultado final fue de 1-2 para los visitantes, con Kevin Rosillo como gran protagonista del choque al anotar los dos tantos que dieron el pase a los azulones. Un doblete que vale un billete hacia algo mucho más grande.
Y es que la Copa Illes Balears no es una competición cualquiera. El campeón de Menorca tendrá la oportunidad de representar a la Isla en la fase autonómica del torneo, donde le esperan el CF Sant Rafel de Eivissa y los dos clasificados que salgan de Mallorca. Superar esa fase significaría dar el salto a la 123ª edición de la Copa del Rey, el sueño de cualquier club de fútbol modesto de este país.
El Alaior, que el pasado viernes ya aseguró su plaza en la final al derrotar al Ferreries en Sant Bartomeu, aguarda ahora a su rival. El duelo entre ambos conjuntos decidirá quién lleva el nombre de Menorca a la competición nacional.
La rivalidad entre el Alaior y el Sporting promete un choque de altura, con dos equipos que conocen bien sus respectivas virtudes y defectos tras años de competir en la misma categoría.
La Copa Illes Balears sigue cumpliendo así su función: dar a los equipos de las islas un motivo extra para competir con intensidad en verano, cuando la liga todavía no ha arrancado. Un aliciente deportivo que, en el mejor de los casos, puede terminar con un club menorquín jugando ante rivales de Primera o Segunda División.
La fecha y el lugar de la final insular aún están por confirmar, pero la ilusión en la Isla ya está encendida.



