Torrelavega vuelve a desfilar en la Gala Floral con su primera carroza propia en 25 años

Setenta personas han trabajado durante tres meses para hacer realidad ‘Transmítelo’, una carroza de 16 metros de largo y seis de alto que esta tarde recorrerá la Avenida de España de Santander como invitada de honor en la Gala Floral.

Torrelavega vuelve a desfilar en la Gala Floral con su primera carroza propia en 25 años

Detrás del proyecto está Fran Querol, artista torrelaveguense que concibió la idea a finales del año pasado dentro de los actos del centenario de la Agrupación de Danzas Virgen de las Nieves de Tanos. El camino no fue fácil: Querol sufrió un infarto en enero y no pudo arrancar la fabricación hasta mayo. Tres meses para construir algo que nadie del equipo había hecho antes.

Todo empezó con estructuras de hierro que, a ojos de los propios colaboradores, no parecían llevar a ningún lado. «Veías cuatro hierros y pensabas: este hombre está loco», recuerda uno de los ayudantes. Sobre esos hierros fueron colocando bloques de poliespán que Querol talló a mano hasta convertirlos en rostros, manos, cuerpos y figuras de danza. El nivel de detalle llega a los pendientes, botones, albarcas y collares de los trajes tradicionales.

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La carroza tiene un significado preciso. Su base es una enorme pandereta, símbolo del folclore femenino y elemento central de la narrativa visual. Sobre ella, manos que sostienen estandartes, castañuelas, cintas al vuelo y seis figuras en plena danza. Para capturar el movimiento real de los bailarines, Querol grabó vídeos y eligió los fotogramas exactos que buscaba antes de construir cada figura. La pieza central irá además motorizada y girará durante el desfile.

Pero quizá lo más valioso de ‘Transmítelo’ es lo que no se verá desde la calle. El taller se convirtió en un punto de encuentro entre componentes de las Danzas de Tanos, antiguos integrantes, padres, niños, amigos y usuarios de los centros de mayores Ramón Bustamante y de Tanos. Cada uno encontró su lugar: unos lijaban, otros pegaban papel, pintaban o cortaban flecos. Hubo tardes con más de veinte personas trabajando a la vez, cafés compartidos y hasta cumpleaños celebrados entre estructura y pintura.

Muchos no se conocían al empezar. Hoy, cuando la carroza ya está lista para salir a la calle, la pregunta que se repiten es la misma: «¿Y qué hacemos cuando se acabe la carroza?».

Esta tarde, Torrelavega desfila de nuevo.