Cáceres destina 50.000 euros para salvar las farmacias rurales que luchan por sobrevivir en los pueblos más pequeños

La Diputación de Cáceres ha puesto en marcha una convocatoria de ayudas económicas para sostener las farmacias que operan en las zonas más despobladas de la provincia y que tienen serias dificultades para mantenerse abiertas.

Cáceres destina 50.000 euros para salvar las farmacias rurales que luchan por sobrevivir en los pueblos más pequeños

El fondo total asciende a 50.000 euros y está dirigido exclusivamente a las oficinas de farmacia reconocidas como de Viabilidad Económica Comprometida (VEC), es decir, aquellas cuyos ingresos por dispensación de recetas no alcanzan los 12.500 euros mensuales o los 235.000 euros anuales. En la provincia de Cáceres hay 25 establecimientos en esta situación, todos ellos en localidades de menos de 500 habitantes.

El dinero se repartirá entre todas las farmacias que cumplan los requisitos y presenten su solicitud a través de la sede electrónica de la Diputación Provincial. El plazo será de 20 días hábiles desde la publicación del extracto de la convocatoria en el Boletín Oficial de la Provincia.

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Las ayudas, de carácter prepagable, podrán utilizarse para cubrir gastos muy concretos del día a día: nóminas de personal, cuota de autónomos del titular, alquiler del local, suministros, material fungible, servicios vinculados a la receta electrónica, reparaciones o el pago de tasas y tributos.

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Detrás de esta iniciativa hay un problema de fondo bien conocido en el ámbito rural extremeño: el envejecimiento de la población, la despoblación y la dispersión geográfica hacen que estas farmacias sean imprescindibles, pero también las condenan a facturaciones muy bajas que ponen en riesgo su continuidad.

Para muchos vecinos de los municipios afectados, especialmente personas mayores, pacientes crónicos y personas dependientes, la farmacia del pueblo es el único punto de acceso cercano a medicamentos y atención sanitaria básica. Su cierre supondría un grave perjuicio para quienes menos posibilidades tienen de desplazarse a otras localidades.

La Diputación cacereña subraya que mantener estas farmacias abiertas no solo tiene un valor sanitario, sino también económico y social para los propios pueblos, ya que contribuyen al empleo local y a la actividad en entornos que ya de por sí sufren una sangría demográfica constante.

La institución provincial destaca que se trata de una convocatoria pionera en la provincia, lo que la convierte en un paso significativo en la apuesta por garantizar servicios esenciales en el mundo rural de Cáceres.