El Ayuntamiento de Madrid llegó al lunes 1 de septiembre sin haber recibido ningún tipo de comunicación por parte de Casa Árabe, cuyo plazo para desalojar el histórico edificio de las Escuelas Aguirre vencía precisamente ese día.

La delegada del Área de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, lo confirmó durante una visita institucional a la plaza de Jacinto Benavente: no hay «ninguna noticia» por parte de la institución, a pesar de que el Consistorio lleva semanas esperando una respuesta formal.
García Romero recordó que a finales de julio el Ayuntamiento pidió a Casa Árabe que convocara a su Consejo rector para tomar las decisiones necesarias de cara al traslado. Sin embargo, hasta la fecha no consta que dicha reunión se haya celebrado.
La situación pone al Consistorio madrileño ante un escenario incómodo. Si Casa Árabe no entrega el edificio en el plazo acordado, el Ayuntamiento tendrá que estudiar tanto el estado físico del inmueble como las posibles vías jurídicas para recuperarlo. García Romero no descartó «ningún tipo de actuación» ante una eventual negativa a abandonar las instalaciones, aunque confió en que finalmente se cumpla la voluntad municipal.
El alcalde José Luis Martínez-Almeida había dejado clara su postura semanas atrás, cuando se reunió con el Consejo de Embajadores Árabes en el Palacio de Cibeles. En ese encuentro subrayó que la recuperación del edificio no supone ningún gesto en contra del mundo árabe, sino una «obligación de preservación patrimonial y de responsabilidad con los ciudadanos de Madrid».
Almeida también señaló que la crisis interna de Casa Árabe fue provocada por una «gestión irresponsable» impulsada desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, y no por el Ayuntamiento, que asegura haber sido el primero en denunciar la situación y exigir correcciones.
El destino previsto para el edificio de las Escuelas Aguirre, una vez desalojado, es su rehabilitación para uso municipal, lo que supone devolverlo al servicio directo de los vecinos de la ciudad.
El debate en el Pleno de Cibeles ya ha enfrentado a PP y oposición por este asunto, con los grupos contrarios alertando del posible impacto en la imagen internacional de Madrid si el desalojo se lleva a cabo de forma forzosa.
La ciudad espera ahora los próximos movimientos de una institución que, de momento, guarda silencio.
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