Vitoria entra en su año político más tenso: el gobierno local necesita a la oposición para aprobar seis normativas clave

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, formado por PSE y PNV, afronta el tramo final de la legislatura con una agenda cargada y una dependencia total de los grupos de la oposición para sacar adelante seis ordenanzas que afectan directamente a la vida cotidiana de los vitorianos.

Vitoria entra en su año político más tenso: el gobierno local necesita a la oposición para aprobar seis normativas clave

La alcaldesa Maider Etxebarria, que presume de gobernar con vocación de acuerdo, tendrá que demostrar ahora más que nunca esa habilidad negociadora. El reloj aprieta y las elecciones municipales se acercan, lo que complica aún más el ambiente en los despachos del consistorio.

Entre las normativas pendientes se encuentra la regulación de los pisos turísticos y la tasa que deberán pagar los visitantes que se alojen en la ciudad. El nuevo impuesto turístico, que el equipo de gobierno quiere que entre en vigor el próximo 1 de enero, establece tarifas que van desde los 0,50 euros por noche en agroturismos hasta los 4,50 euros en hoteles de cinco estrellas. Los menores de 18 años quedarían exentos. EH Bildu y Elkarrekin ven con buenos ojos la medida, pero el PP se opone frontalmente.

También está sobre la mesa la ordenanza de protección y tenencia responsable de animales de compañía, que obligaría a los dueños de perros a limpiar los orines de sus mascotas y a contratar un seguro de responsabilidad civil. Los grupos de la oposición ya han presentado sus propias enmiendas y el debate promete ser animado.

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El sector del taxi espera además una regulación definitiva que mejore las condiciones de los profesionales, un proceso que ha liderado la concejala peneuvista Beatriz Artolazabal. Su marcha al Senado, prevista para octubre, añade incertidumbre sobre si habrá tiempo para cerrar esta ordenanza antes de que deje su cargo.

Se añaden a este paquete la posible conversión de lonjas vacías en viviendas, una ordenanza cívica anunciada en julio y la negociación de las tasas e impuestos municipales, históricamente pactadas con EH Bildu.

Precisamente la coalición soberanista, que ya tiene las espadas en alto por la renuncia del PNV a restringir el tráfico en el Casco Viejo, podría endurecer su postura si su portavoz Rocío Vitero confirma su candidatura a la alcaldía y decide jugar sus cartas en clave electoral.

El Ayuntamiento arranca así el curso político más decisivo de esta legislatura con la agenda llena, los plazos ajustados y la oposición con más poder que nunca para marcar el ritmo.