Las terrazas de la Plaça des Born de Ciutadella viven días de incertidumbre. Una sentencia judicial que obliga al Ayuntamiento a revertir la peatonalización de la plaza amenaza con llevarse por delante inversiones de hasta 14.000 euros y varios puestos de trabajo en los establecimientos de hostelería que apostaron por el nuevo modelo.

Cinco terrazas fueron autorizadas al amparo de la nueva ordenanza municipal de ocupación de la vía pública, que permitía instalarlas directamente sobre el asfalto de la plaza. Ahora, con la inminente vuelta de los vehículos y el repintado de las plazas de aparcamiento, nadie sabe si esas terrazas podrán mantenerse o si la normativa vigente obligará a desmontarlas por completo.
Los afectados son los establecimientos Cas Cònsol, Bar Imperi, Pastisseria Xoko, cafetería La Reina y el Cercle Artístic. Todos ellos se adecuaron a la nueva situación comprando mobiliario, sombrillas, sillas, mesas y vajilla, una inversión que los propios empresarios cifran entre los 12.000 y los 14.000 euros.
Pero el impacto no es solo económico en términos de material. Al ampliar sus terrazas y atender a más clientes, los negocios incorporaron nuevos trabajadores a sus plantillas: dos, tres e incluso más personas por establecimiento. Uno de los hosteleros lo resume de forma contundente: pasaron de ser cuatro a ocho empleados. Si se reducen o eliminan las mesas, los camareros sobraran.
Los empresarios esperan ahora ser convocados por el equipo de gobierno municipal para conocer qué soluciones se plantean. Por el momento, aseguran no haber recibido ninguna comunicación y describen la situación como días de pura incertidumbre.
Algunos no descartan reclamar responsabilidad patrimonial al Ayuntamiento por los daños y perjuicios derivados de una peatonalización que ahora se revierte. La pregunta que se hacen es clara: ¿hasta qué punto deben ser ellos quienes paguen las consecuencias de una decisión administrativa que los tribunales han anulado?
Los hosteleros afectados respetan la decisión de los 22 demandantes que llevaron el asunto a los juzgados, aunque reconocen que, pasado más de un año con la plaza sin coches y con todos adaptados al nuevo entorno, dar marcha atrás resulta difícil de entender.
El ambiente en Ciutadella, dicen, se ha enrarecido. La peatonalización de Es Born ha abierto una brecha entre vecinos, comerciantes y hosteleros que nadie parece interesado en cerrar, y cuyos efectos más preocupantes ya se están dejando notar en el día a día de la ciudad.
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