El Espinar vivió este sábado el inicio de sus fiestas patronales con la tradicional bajada del Santísimo Cristo del Caloco desde su ermita, un momento que cada septiembre paraliza la vida del municipio segoviano y convierte las calles en un hervidero de emoción, música y devoción popular.

La jornada arrancó a primera hora con el toque de campanas y la peregrinación de los vecinos desde la iglesia parroquial hasta el cerro del Caloco. A las diez de la mañana se celebró la misa de campaña en la explanada, seguida de la bendición y el reparto del pan y el vino entre los asistentes, una costumbre arraigada que nadie quiere perderse.
El camino de regreso se llenó de romeros, caballos y espinariegos que aguardaban el instante cumbre del día. A las 11:45 horas comenzó la bajada hacia El Portalón y, sobre la una del mediodía, el Cristo hizo su entrada en la villa entre el himno nacional, el repique de campanas y el estallido de cohetes. La alcaldesa le entregó el bastón de mando de la Alcaldía, como manda la tradición.
La procesión recorrió las calles hasta la iglesia de San Eutropio, donde el Grupo de Danzas recibió la imagen y los fieles la adoraron en un momento de recogimiento que contrastó con el bullicio de la mañana.
La tarde fue otra cosa. A las seis, la plaza de la Constitución se convirtió en el epicentro de la fiesta. El cohetón lanzado desde el balcón de la Casa Consistorial dio el pistoletazo oficial mientras el heraldo leía el pregón municipal y la alcaldesa pronunciaba las ordenanzas.
El encargado de pronunciar el pregón oficial fue Jorge María Dueñas, joven portero vecino de El Espinar y jugador de la cantera del Real Valladolid. El Ayuntamiento lo presentó como firme promesa del fútbol español, destacando su participación con la selección sub-16 en septiembre de 2025, cuando debutó en un amistoso ante Italia.
Tras el pregón, gigantes, cabezudos, dulzainas, quintos y peñas tomaron las calles junto a la alcaldesa y las damas de honor. La orquesta Flamingo Show se encargó de poner música al primer baile de unas fiestas que se prolongarán hasta el domingo 20 de septiembre.
Unos días grandes que pertenecen, sobre todo, a quienes los sostienen cada año: los quintos de El Desakato 2026, las peñas, las pandas y todos los que hacen de septiembre algo irrepetible en El Espinar.



