El barrio logroñés de Varea lleva décadas esperando que el solar de la antigua fábrica de Carrocerías Ugarte deje de ser un símbolo del abandono industrial para convertirse en un nuevo espacio residencial. Ese momento ha llegado. Desde el pasado febrero, las obras avanzan sobre un terreno que llevaba prácticamente veinte años paralizado.

La aprobación definitiva del proyecto de urbanización del PERI 48, correspondiente a la parcela donde operó la histórica empresa de carrocerías hasta su cierre en 2001, abrió por fin la puerta a que la promotora Samaniego pusiera en marcha la transformación del enclave.
El proyecto, bautizado como ‘Nova Vareia’, contempla cuatro bloques de alrededor de 30 viviendas cada uno, hasta 120 en total, con tipologías de uno, dos, tres y cuatro dormitorios, grandes terrazas, plaza de garaje y trastero. A ello se suma una quinta parcela de titularidad municipal destinada a albergar hasta 75 viviendas de protección oficial.
Las dos primeras fases ya están en marcha. La parcela 1, con 30 viviendas, y la parcela 2, con 28, comparten sótano y zonas comunes en esta primera intervención. Según la propia constructora, la comercialización de ambos bloques va tan adelantada que queda muy poco por vender.
La fecha prevista para la entrega de estas primeras viviendas es 2028, el mismo año en que deberá estar ejecutada la urbanización del entorno: un nuevo parque al sur de la actuación y una rotonda que conectará la avenida de Aragón con la travesía Calahorra, además de un nuevo vial por el flanco oeste.
El solar tiene una historia larga y accidentada. Tras el cierre de la fábrica, se realizaron excavaciones arqueológicas que quedaron paralizadas hacia 2006. El yacimiento permaneció abandonado durante años, con la documentación hecha pero sin continuidad. Cuando Aliseda puso parte del terreno a la venta a principios de 2023, describiéndolo como suelo urbano no consolidado, pocos imaginaban la rapidez con la que el proyecto acabaría tomando forma. Aun así, toda la actuación mantiene el preceptivo control arqueológico.
Varea, situado al este de la capital riojana, suma así un nuevo impulso urbanístico a los varios proyectos que en los últimos tiempos han vuelto a poner el barrio en el mapa residencial de Logroño. Lo que durante décadas fue un recordatorio del declive industrial empieza a dibujarse como un nuevo horizonte para la ciudad.
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