La recogida de uva en Rioja Alavesa atraviesa este septiembre una de sus temporadas más complicadas en años. Los bodegueros de la comarca llevan semanas bregando con una escasez de jornaleros que ha obligado a algunos a paralizar la vendimia durante días enteros, con todo lo que eso supone para sus cosechas.

El calor extremo está detrás de buena parte del problema. Las altas temperaturas han hecho madurar todas las viñas casi al mismo tiempo, algo que no ocurría antes. Históricamente, los trabajadores recorrían de sur a norte distintas bodegas a lo largo del verano. Ahora tienen que elegir una sola, y no hay cuadrillas para todos.
David Fernández, al frente de Bodegas Tierra en Labastida, lo vivió en sus propias carnes. Un grupo que tenía comprometido lo dejó plantado de un día para otro. Tres días parado, sin poder vendimiar, hasta que logró reunir una cuadrilla que viaja a diario desde Miranda de Ebro. En ella se mezclan veteranos de tres décadas en el oficio con trabajadores que estrenaban tijeras por primera vez.
Pero el calor no es el único obstáculo. La falta de alojamiento para los temporeros está expulsando a muchos jornaleros de la comarca antes de que pongan un pie en ella. Nadie quiere alquilar una vivienda para trabajadores temporales, y los propios bodegueros reconocen que no pueden ofrecer condiciones dignas con lo poco que encuentran disponible. Desde Bodegas Tierra reclaman que las instituciones habiliten algún tipo de albergue para dar respuesta a esta necesidad real y urgente.
La tercera pata del problema es generacional. José María López Izquierdo lleva desde 2009 bajando desde Jaén cada septiembre para trabajar en las viñas de Bodegas Mitarte, junto a su familia. El año que viene se jubila, y lo hace con la sensación de que su forma de vivir la vendimia ya no tiene relevo. Los jóvenes estudian o prefieren trabajar en Francia, donde los salarios son más atractivos.
El calor también pasa factura a los más experimentados. Uno de los compañeros de López Izquierdo tuvo que abandonar en su primer día por un golpe de calor. Ante esto, los bodegueros han adelantado el inicio de las jornadas a primera hora de la mañana, y algunos ya se plantean cosechar de noche. La semana pasada se agotaron los frontales en las ferreterías de la comarca, señal de que la vendimia nocturna empieza a abrirse paso como solución ante un clima que ya no da tregua.
La Rioja Alavesa sigue produciendo vino de calidad, pero cada año le cuesta más encontrar a quienes lo hagan posible.



