Naia Llabrés Gallardo tenía 16 años y un osteosarcoma en el cráneo con metástasis pulmonar cuando decidió grabar su testimonio para que sirviera de altavoz. Falleció el pasado 18 de julio en Menorca, pero su voz sigue llegando a cientos de miles de personas a través de un videopódcast que acaba de publicarse respetando la voluntad expresa de la joven: esperar a que su familia estuviera lista.

En la conversación, Naia repasa todo el proceso vivido desde que aparecieron los primeros síntomas en diciembre de 2024 hasta el diagnóstico recibido en junio de 2025. Habla con una serenidad y una madurez que dejan sin palabras. «Saqué una fuerza que yo no sabía que tenía dentro de mí», reconoce en un momento del vídeo.
Uno de los ejes centrales de su mensaje es la situación de la oncología pediátrica en Menorca. La joven no recibió ningún tratamiento en la isla. Todo el proceso oncológico tuvo lugar en el Hospital Universitario Son Espases, en Mallorca, lo que obligó a su familia a instalarse allí durante meses. Aunque pudieron contar con un piso de apoyo, Naia era clara: «Te puedes tirar un mes sin ver a nadie. Sé que si hubiera estado en Menorca hubiera sido mucho más fácil».
Reivindicaba que vivir en una isla pequeña no debería significar alejarse de casa en los momentos más duros. «Seremos menos gente, pero importa igual mi vida, mi comodidad y bienestar que un mallorquín», afirmaba con firmeza. También reclamó que Menorca cuente con profesionales especializados y con cuidados paliativos pediátricos propios.
Pero el mensaje de Naia iba más allá de lo sanitario. Pidió más investigación para los tipos de cáncer infantil menos conocidos, como el que ella misma sufrió. Y habló de la importancia de los vínculos: amigos, familia, profesionales. A los jóvenes de su edad les dejó una reflexión directa: valorar la salud y no agrandarse los problemas del día a día. «Lo más importante es lo más simple», decía.
Naia pudo graduarse de cuarto de la ESO y quiso dejar claro cómo quería que se la recordara: «Como una buena persona y como quien soy, Naia».
El impacto de su testimonio ha sido inmediato y arrollador. En apenas quince horas desde su publicación, el vídeo acumuló 800.000 visualizaciones, 53.000 me gusta y 6.000 comentarios. Unas cifras que demuestran que su mensaje ha calado hondo, mucho más allá de Menorca.
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