El Tribunal de Instancia de Maó acoge este viernes el juicio contra dos hombres que supuestamente engañaron a dos compradores ciutadellencs con la venta fraudulenta de varios vehículos de importación que jamás llegaron a la isla.

Los procesados, un lituano de 31 años y un español de 39, habrían actuado de forma coordinada para cometer los hechos, registrados en enero de 2022. Al primero de ellos se le atribuyen además antecedentes por delitos similares en otras partes del territorio español.
La trama comenzó cuando uno de los afectados contactó con el acusado residente en Barcelona, quien decía representar a una empresa llamada The Cars Barcelona Cars. Interesado en adquirir un Golf, el ciudadano de Ciutadella realizó una transferencia de 16.000 euros.
La aparente seriedad del vendedor animó a la víctima a ampliar el trato. Acordó con él la compra de cinco vehículos más de importación para revenderlos en Menorca y repartirse los beneficios a partes iguales. Para ello realizó otras dos transferencias que sumaron 25.000 euros adicionales.
Este mismo comprador puso en contacto a otro vecino de Ciutadella con el presunto estafador. El segundo afectado quería hacerse con un Audi Q5 y transfirió 11.500 euros por el mismo procedimiento.
Los siete coches nunca aparecieron. Las llamadas quedaron sin respuesta, las promesas se evaporaron y los 52.000 euros enviados no volvieron. La estafa se había consumado.
El juicio, que había sido aplazado el pasado mes de junio, dirimirá ahora la responsabilidad penal de ambos acusados ante la sección Penal del tribunal maonés.
El Ministerio Fiscal pide para cada uno de los procesados una condena de dos años de prisión. Además de la pena de cárcel, la acusación pública solicita que indemnicen a una de las víctimas con 41.000 euros y a la otra con 11.000, cantidades que se corresponden con las sumas transferidas y que los compradores jamás recuperaron.
El caso pone de relieve la vulnerabilidad de los consumidores ante negocios de compraventa de vehículos gestionados a distancia, especialmente cuando se trata de particulares que operan desde el continente con compradores en territorios insulares donde la verificación presencial resulta más difícil.
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