La invasión de estorninos llega antes de tiempo a León: el ruido molesta, pero la suciedad desespera

Los estorninos han vuelto a León, y lo han hecho antes de lo esperado. Estas aves, que habitualmente aparecen entre finales de octubre y noviembre en su migración otoñal, se han adelantado varias semanas este año y ya copan los árboles del jardín de San Francisco y otros parques de la ciudad. Su presencia masiva, especialmente al amanecer y al atardecer, divide a los vecinos entre quienes sufren el ruido y quienes señalan otro problema mayor: la suciedad que dejan a su paso.

La invasión de estorninos llega antes de tiempo a León: el ruido molesta, pero la suciedad desespera

El canto de un estornino puede alcanzar los 70 decibelios a corta distancia, pero cuando se reúnen en sus dormideros urbanos, los picos de ruido pueden superar los 95 decibelios. Una cifra que Miguel Ángel, vecino de la zona y paseante habitual de la calle Marqueses de San Isidro, conoce bien en su propia piel. «Tenemos una huerta grande con laureles y pinos, y le pegan bien a las siete de la mañana cuando empiezan a piar. Hay momentos que se hace insoportable», explica.

Sin embargo, no todos los vecinos comparten la misma preocupación por el ruido. Algunos relativizan la molestia frente a otros sonidos del día a día urbano, como el tráfico. Y en los negocios del entorno, la queja se dirige más hacia las consecuencias higiénicas que acumulan las aceras y el suelo del parque.

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Blanca, trabajadora de la cafetería La Capuchina, resume el sentir de muchos cuando dice que el ruido «es de toda la vida», pero que lo que realmente falta es limpieza. «Lo que sí tenían que hacer era limpiar lo que los estorninos provocan. Tenían que pasar con una máquina todos los días porque manchan muchísimo», afirma. Y añade otro problema que, según ella, es aún más grave: «El problema son las ratas, eso sí que es de vergüenza».

El adelanto de la llegada de estas aves no es un fenómeno aislado. Los ornitólogos españoles han observado este comportamiento en distintos puntos del país y lo explican por partida doble: por un lado, el cambio en los patrones migratorios; por otro, un aumento de la población de estorninos favorecido por las abundantes lluvias de principios de año, que permitieron el desarrollo de un mayor número de pollos.

León, como cada otoño, acoge a estas aves de paso. La pregunta que queda en el aire, y que los vecinos de San Francisco se hacen estos días mientras esquivan los excrementos en las aceras, es si la ciudad está preparada para gestionarlo mejor.