El Racing se hunde sin Puerta: la defensa verdiblanca ya es la peor de la categoría

El Racing de Santander encadenó otro tropiezo este fin de semana, sumando una nueva derrota que vuelve a encender las alarmas en El Sardinero. El equipo verdiblanco acumula veintiún goles encajados, la cifra más alta de toda la categoría, y las señales de preocupación apuntan cada vez más hacia una defensa que no encuentra el rumbo.

El Racing se hunde sin Puerta: la defensa verdiblanca ya es la peor de la categoría

La polémica arbitral no tardó en llegar. Una acción de Belocian fue señalada como penalti por el colegiado, con la intervención del VAR de por medio, en una jugada en la que la mano del jugador quedaba pegada al cuerpo. Esos milímetros que antes bastaban para zanjar cualquier discusión en un partido de barrio hoy en día generan debates que ni el propio reglamento parece poder resolver con claridad.

El episodio reabrió las heridas de una afición que aún no había digerido los tres penaltis en contra del partido del Nou Camp. La sensación de que la balanza arbitral siempre cae del mismo lado es ya un lugar común entre los seguidores racinguistas, aunque conviene no perder de vista que hay problemas más profundos que los árbitros no pueden explicar por sí solos.

Noticias de Santander en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Porque el Racing sabe construir juego. Lo demuestra en cada partido. El problema está en la otra mitad del campo. La marcha de Puerta ha dejado al equipo sin el equilibrio que tanto costó encontrar. El defensor era la pieza que daba estabilidad a una línea defensiva que ahora encaja con una facilidad alarmante.

El partido arrancó bien para los verdiblancos, con intención y ganas de borrar el mal sabor de boca del duelo anterior. Pero la capacidad de sufrir en defensa terminó por decidir el marcador en contra, como ha ocurrido demasiadas veces en lo que va de temporada.

Ahora llega el parón por los compromisos de selecciones nacionales, y JAL tiene por delante tres semanas para trabajar sobre el terreno y encontrar soluciones reales. Tiempo suficiente para repensar un esquema defensivo que necesita urgentemente una respuesta. La afición confía en que ese margen se aproveche bien, porque la paciencia, como la temporada, no es ilimitada.