Las fiestas de Aranda de Duero cerraron su edición de 2026 con una imagen que nadie esperaba: una furgoneta empotrada entre la barandilla y la pared de las escaleras de la calle Béjar, justo en el acceso a la plaza Mayor de la localidad.

El incidente ocurrió pasada la una de la madrugada del domingo al lunes, cuando ya habían concluido los actos tradicionales que marcan el fin de las fiestas patronales: el baile de la rueda, la traca final y el entierro de las fiestas.
El vehículo accedió a una estrecha calle peatonal del casco histórico y acabó atrapado en el tramo de escaleras, sin posibilidad de maniobrar ni avanzar ni retroceder por sus propios medios.
Los bomberos fueron los primeros en acudir al lugar para atender el percance. La complejidad de la situación requirió también la presencia de la Policía Local y de la grúa municipal para conseguir desencajar el vehículo del lugar en el que había quedado inmovilizado.
Las labores de rescate se prolongaron durante casi dos horas. Según informaron los propios bomberos, la calle no quedó completamente despejada hasta alrededor de las tres de la mañana del lunes 21 de septiembre.
El suceso no dejó heridos y terminó convirtiéndose en una anécdota más de las fiestas, aunque generó un importante revuelo entre los vecinos y asistentes que aún se encontraban en la zona en esas horas de la madrugada.
La imagen del vehículo encajado entre las escaleras circuló rápidamente entre los arandinos, poniendo un cierre inesperado y llamativo a unos festejos que cada año congregan a miles de personas en la capital de la Ribera burgalesa.
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