Un equipo de enfermería del Hospital Mateu Orfila ha puesto cifras a un riesgo que cada verano se repite frente a los acantilados y calas de Menorca. Cuarenta y dos personas sufrieron fracturas vertebrales entre 2019 y 2025 a causa de accidentes acuáticos, una estadística que este verano ya suma dos nuevos casos.

Saltos al mar en Menorca: enfermeros alertan del peligro oculto en las calas más virales de la isla

El dato procede de un estudio realizado a partir de los ingresos hospitalarios registrados entre mayo y octubre de cada año. De un total de 148 fracturas vertebrales atendidas en ese periodo, el 28 por ciento tuvo su origen en el agua: zambullidas mal ejecutadas, saltos desde altura al mar y golpes sufridos dentro de embarcaciones por el oleaje.

Lo que más sorprende del análisis es que la mayoría de las lesiones no se produjeron por el impacto contra rocas o el fondo, sino contra la propia superficie del mar. A cierta altura, el agua actúa como una barrera rígida, comparable al cemento o al acero.

El perfil del accidentado es claro: adultos jóvenes, en su mayoría no residentes, con una edad media de 37 años. Los meses más peligrosos son los de verano, con agosto a la cabeza, acumulando casi la mitad de los casos. Algunas zonas de la isla como Cala en Brut o Cala Mitjana se han convertido en puntos de encuentro para competir en saltos, lo que dispara el riesgo.

Las fracturas registradas fueron de tipo A2 y A3, sin afectación medular. El tratamiento habitual consiste en un corsé rígido que estabiliza la vértebra dañada. El 67 por ciento fueron fracturas torácicas, el 27 por ciento lumbares y el 6 por ciento cervicales. Los casos más graves, con posibles daños irreversibles, son derivados directamente a Son Espases en Palma o al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

El equipo que firma el trabajo está formado por la enfermera referente en investigación Maria Rubió Espinós, las enfermeras de traumatología Rebeca Gutiérrez Salas, Núria Sintes Gomila y Leticia Alacis Riudavets, y el enfermero supervisor Joan Diaz Diaz, quien fue el primero en advertir el aumento de ingresos por este motivo.

Este verano ya han registrado dos nuevos casos: dos jóvenes residentes en la isla que se lesionaron en Cala Mitjana, en Ferreries, y en Cala Pedrera, en Es Castell.

La investigación continúa. El equipo trabaja para detallar el lugar exacto de cada accidente y la altura de los saltos, con el objetivo de que estos datos sirvan para señalizar zonas de riesgo y evitar que el mar se siga cobrando vértebras en silencio.

por Redacción Actualidad Vecinal

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