Las obras de reforma de la carretera general de Menorca, la Me-1, están generando una densa nube de polvo que preocupa tanto a vecinos como a trabajadores del entorno. La situación llegó esta semana al pleno del Consell Insular, donde la formación Més per Menorca exigió explicaciones y medidas urgentes al equipo de gobierno del PP.

El coordinador general de Més, Esteve Barceló, fue el encargado de plantear la denuncia durante la sesión plenaria celebrada el lunes. Según describió, cuando el viento sopla con fuerza sobre la zona de obras, la carretera se convierte en algo que «parece una tormenta de arena», con una nube de polvo visible que afecta a conductores y operarios por igual. Barceló llegó a comparar el aspecto de algunos trabajadores con «beduinos del desierto».
El representante de Més reclamó al equipo de gobierno medidas concretas que ya se aplican en obras similares en otros lugares, como el riego periódico de la zona con agua depurada o la obligación de cubrir con lonas los camiones que transportan material. En su intervención, subrayó que «la carretera ahora es un peligro» y pidió aclaraciones sobre qué se ha hecho hasta el momento y qué se tiene previsto hacer.
El conseller responsable de Carreteras y Movilidad, Juan Manuel Delgado, tomó la palabra para ofrecer explicaciones. Reconoció que el uso de material procedente de demoliciones y excavaciones para rellenar otras zonas de la obra es la principal causa del exceso de polvo. Ante ello, indicó que ya se ha instado al contratista a evitar este tipo de trabajos en los momentos en que el viento sople con intensidad.
Delgado también señaló que algunos de los peores episodios registrados a principios de julio se debieron a la avería de la cisterna de agua encargada de regar la calzada, que estuvo fuera de servicio durante algunos momentos, lo que agravó puntualmente la situación.
Las obras en la Me-1 son una de las intervenciones viarias más importantes que se desarrollan actualmente en la isla, y su impacto en la movilidad y en las condiciones ambientales del entorno sigue siendo motivo de debate entre los grupos políticos del Consell Insular.
Por ahora, el Consell ha trasladado al contratista la obligación de extremar las precauciones, aunque desde la oposición se considera que las medidas adoptadas son insuficientes y que la respuesta llega tarde.
