Una larga pelea vecinal llega a su fin en el corazón de Santander. La Comisión de Cultura del Ayuntamiento ha dado el visto bueno a la propuesta de cambiar el nombre de la actual Cuesta de las Ánimas para que pase a denominarse calle del Parlamento, una reclamación que los residentes de esta zona céntrica llevaban años defendiendo con carteles en sus portales y ventanas.

La historia de este tramo urbano es un ejemplo de cómo una misma calle puede generar debates tan intensos como el propio pavimento que la recorre. La vía se llamaba Alcázar de Toledo, una denominación vinculada al franquismo que en marzo del año pasado un fiscal obligó a modificar, retomando el nombre histórico de Cuesta de las Ánimas. Sin embargo, los vecinos se opusieron desde el principio: no querían vivir en una calle cuyo nombre evocaba el antiguo hospital y cementerio de la zona, al que consideraban de connotación demasiado tétrica.
Llenaron sus fachadas de carteles y reclamaron al Consistorio una alternativa. Pedían que la calle honrara al Parlamento de Cantabria, institución que tiene su sede en el mismo entorno. Y finalmente lo han conseguido.
La propuesta ha obtenido el dictamen favorable por unanimidad de todos los grupos municipales que estuvieron presentes en la comisión, con la excepción del PRC, que no acudió a la reunión. La iniciativa también cuenta con informes a favor del Centro de Estudios Montañeses, del propio Parlamento de Cantabria y del Colegio Oficial de Arquitectos. El acuerdo definitivo se tomará en el pleno municipal previsto para el próximo jueves 30 de julio.
La alcaldesa Gema Igual ha destacado que el cambio reconoce el valor institucional y simbólico del Parlamento como una de las principales instituciones de la comunidad autónoma, y ha subrayado que el proceso ha seguido todos los cauces participativos previstos con el respaldo técnico e institucional necesario.
El momento no puede ser más oportuno. La calle acaba de estrenar una imagen completamente renovada tras una intervención que ha costado más de 504.000 euros. Las obras incluyeron nuevo pavimento, ampliación de aceras, renovación de redes de abastecimiento y saneamiento, nuevo alumbrado, mobiliario urbano, jardinería y el soterramiento de los cables aéreos, considerado uno de los aspectos más destacados de la reforma.
Así, los vecinos estrenan no solo una vía más moderna y cómoda, sino también un nombre con el que por fin se sienten identificados.



