Castilla-La Mancha pone en marcha avales y subvenciones para que los jóvenes puedan comprar su primera vivienda

Desde este martes es una realidad. Los jóvenes de Castilla-La Mancha que quieren acceder a una vivienda en propiedad pero no cuentan con el ahorro suficiente tienen ya a su disposición un nuevo programa de ayudas respaldado por la Junta de Comunidades.

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publicó el lunes el decreto de la Consejería de Fomento que regula este programa, que combina dos herramientas: una garantía pública sobre parte del préstamo hipotecario y una subvención directa ligada a los intereses.

La garantía funciona como un aval. La Junta deposita fondos en las entidades financieras adheridas para cubrir el tramo del préstamo que supere lo que el banco acepta como garantía real, pudiendo llegar hasta el cien por cien del valor de referencia del inmueble. Es decir, que los jóvenes podrían financiar la compra sin necesidad de disponer del ahorro habitual del veinte por ciento que suelen exigir los bancos.

A esto se suma una subvención equivalente a los intereses actualizados del veinte por ciento de un préstamo tipo, lo que supone un alivio económico concreto durante la vida de la hipoteca.

Noticias de Toledo en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Para poder beneficiarse del programa hay que cumplir varios requisitos. El primero es la edad: el solicitante debe tener 36 años o menos en el momento de pedir la ayuda, aunque si la vivienda se compra entre varias personas, basta con que una de ellas cumpla esta condición.

También es necesario haber estado empadronado en la región durante los dos años anteriores, salvo que la vivienda se encuentre en un municipio con problemas de despoblación, en cuyo caso este requisito queda exento. Además, debe ser la primera vivienda en propiedad del beneficiario, quien no podrá ser titular o usufructuario de otro inmueble, salvo excepciones contempladas en el decreto.

El solicitante debe declarar solvencia económica, pero acreditar que no dispone del ahorro necesario para afrontar la compra. En cuanto a la vivienda, el precio máximo no puede superar los 280.000 euros sin contar impuestos ni gastos, debe estar ubicada en Castilla-La Mancha y convertirse en residencia habitual y permanente del comprador.

Una medida que llega en un momento en que el acceso a la vivienda es uno de los principales problemas que enfrentan los jóvenes en toda España, y que en Toledo y sus municipios del entorno puede marcar la diferencia entre seguir de alquiler o dar el paso hacia la propiedad.