La cuenta atrás ha comenzado. La concesión que Iberdrola mantiene sobre el Salto de Castro I y II expira en 2028 y, con ella, se abre una ventana de oportunidad que la plataforma ciudadana Aqua Nostra no está dispuesta a dejar pasar. La organización compareció ante la Confederación Hidrográfica del Duero para exigir que la riqueza generada por el río Duero se quede, por fin, en Zamora.

El acto tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Fonfría, en el marco del procedimiento administrativo abierto para tramitar la reversión del aprovechamiento hidroeléctrico. La representante jurídica de la plataforma, Pilar Calvo, presentó un paquete de alegaciones que quedó incorporado al acta oficial del expediente.
Las propuestas son ambiciosas y concretas. Aqua Nostra reclama que la futura gestión del salto se encomiende a una sociedad con sede social y fiscal en Zamora, garantizando así que los beneficios no escapen de la provincia. Además, pide un canon económico para los municipios afectados, bonificaciones en el recibo de la luz para los vecinos que conviven aguas arriba y aguas abajo del embalse, y la eliminación de ciertos impuestos ligados a la generación y el transporte de energía en estos territorios.
Entre las reivindicaciones destaca también una demanda histórica de la comarca: la construcción de una carretera sobre la coronación de la presa que conecte Aliste y Sayago, dos territorios que llevan décadas separados por las propias infraestructuras que generan la energía.
La plataforma también exige que la contratación de trabajadores priorice a los vecinos de los municipios afectados y, en segundo lugar, al resto de la provincia. Asimismo, solicita que el embalse no baje nunca del cincuenta por ciento de su capacidad y que diversas instalaciones, incluida la subestación eléctrica y el poblado de Castro, reviertan al dominio público.
Uno de los momentos más tensos de la comparecencia fue cuando Calvo denunció presuntos incumplimientos de la concesión. Según expuso, la propia empresa habría reconocido en sede judicial que nunca reconstruyó los pasos de comunicación entre municipios, una obligación que figuraba en las condiciones originales del contrato.
Al acto acudieron representantes de numerosas entidades integradas en Aqua Nostra, además de vecinos de la zona que siguieron el desarrollo del procedimiento.
La plataforma deja claro que seguirá presente en todas las fases del expediente. Su objetivo es que el año 2028 no signifique únicamente un cambio de manos, sino el inicio de una etapa en la que el Duero devuelva a Zamora lo que siempre le perteneció.
