Los ciclistas de Logroño han recibido una noticia que no esperaban. La empresa que gestiona la red municipal de aparcamientos cubiertos para bicicletas ha comunicado a sus usuarios, a través de un correo electrónico, que el servicio cerrará definitivamente el próximo 31 de agosto. El motivo: la finalización del contrato que mantenía con el Ayuntamiento de Logroño.

El aviso ha llegado en pleno verano, cuando muchos vecinos se encuentran de vacaciones o con la guardia baja, lo que ha generado una sensación de desconcierto entre quienes utilizan estas instalaciones a diario para guardar sus bicicletas con seguridad y protección frente a las inclemencias del tiempo.
Para numerosos logroñeses, estos aparcamientos no son un capricho, sino una herramienta fundamental en su rutina. Dejar la bicicleta en un espacio cubierto y vigilado les permite desplazarse al trabajo, a la compra o al centro de la ciudad con la tranquilidad de encontrar su vehículo en buen estado al regreso. Perder ese servicio de un día para otro les obliga a buscar alternativas que, por el momento, nadie les ha ofrecido.
La incertidumbre crece precisamente porque el mensaje de la empresa no viene acompañado de ningún plan de continuidad ni de información oficial por parte del consistorio. Los afectados desconocen si el Ayuntamiento tiene previsto renovar el contrato, licitarlo de nuevo o explorar otro modelo de gestión para estos espacios.
Logroño lleva años apostando por la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta como alternativa al vehículo privado. En ese contexto, la desaparición de una infraestructura pensada precisamente para facilitar ese tipo de desplazamiento envía una señal contradictoria y genera dudas sobre el compromiso real de la ciudad con el transporte en dos ruedas.
Los usuarios afectados esperan ahora una respuesta clara del Ayuntamiento antes de que llegue esa fecha límite. Queda poco más de un mes para que los aparcabicis cubiertos echen el cierre, y el tiempo corre sin que haya, de momento, ninguna solución a la vista.
