La calle Lardero estrena imagen entre aplausos y quejas por la falta de sombra

La reurbanización de la calle Lardero de Logroño ha dejado un vecindario dividido entre quienes celebran la reforma y quienes lamentan la pérdida de arbolado y la elección del pavimento. La obra, que también buscaba resolver los históricos problemas de reventones en las tuberías, ya muestra su aspecto definitivo con aceras más amplias y plataforma única para el tráfico.

A pie de calle, la tendencia mayoritaria apunta a la aprobación, aunque con matices. Nicolás, propietario de un negocio en la zona, aplaude sin reservas la intervención. Tamara, vecina del barrio, lo resume con claridad: la calle está ahora mucho mejor que antes y quienes protestan solo tienen ganas de quejarse.

Sin embargo, no todos comparten ese entusiasmo. Javi, residente en la zona, reconoce que la reforma era necesaria y que el resultado es aceptable, pero lamenta la retirada de los árboles y su sustitución por magnolios pequeños que apenas dan sombra. También desconfía de la durabilidad del pavimento de losetas ocres, al que considera demasiado poroso y difícil de mantener limpio.

Miguel, que trabaja en la calle desde hace casi treinta años, se suma a la crítica sobre el arbolado. Considera que se podría haber apostado por especies autóctonas con más porte, especialmente teniendo en cuenta el calor que acumula la acera en verano.

En el otro extremo, Begoña se declara encantada con la reforma y va más allá: hubiera eliminado el aparcamiento en superficie y habría peatonalizado la calle por completo. Carmen, otra vecina, agradece que haya quedado una vía recta y destaca el respeto de los operarios con los accesos a los garajes durante las obras.

Marian, responsable de un bar en la esquina con la calle Vitoria, recoge el sentir general de su clientela: la mayoría está contenta y ve con buenos ojos que se hayan resuelto los problemas de tuberías mientras se mejoraba el aspecto de la calle.

La inauguración oficial, que muchos vecinos esperaban para esta semana tras ver a los operarios de limpieza fregar a fondo el nuevo pavimento, no llegó a producirse. Fuentes municipales confirmaron que el acto se celebrará en una fecha aún por concretar.

La calle Lardero queda así como espejo de un debate que se repite en cada gran reforma urbana: entre la necesidad de actuar y la dificultad de contentar a todos.