Menorca lleva diez años sin registrar ningún gran incendio forestal y, según el gerente del Ibanat, Tomeu Llabrés, eso no es casualidad. La propia naturaleza de la isla juega a su favor.

Llabrés, ingeniero técnico forestal con más de 16 años al frente del departamento de incendios del organismo antes de convertirse en su máximo responsable en 2023, conoce el archipiélago balear como pocos. Ha participado de manera directa en la extinción de los siniestros más importantes de las islas y tiene claro que Menorca ocupa un lugar privilegiado dentro del mapa de riesgo.
La razón es una combinación de factores naturales. El terreno llano, comparable solo al de Formentera, y la presencia de los muros de piedra seca que dividen las fincas actúan como barreras naturales contra el avance del fuego. A eso se suma una meteorología más benigna que en el resto del archipiélago, con una humedad relativa más elevada que dificulta que la masa forestal alcance condiciones de ignición.
Los datos de este año respaldan ese análisis. En lo que va de 2026, Menorca ha registrado solo dos incendios forestales con una superficie afectada de 1,81 hectáreas, frente a los seis fuegos y las 2,35 hectáreas quemadas en el mismo periodo del año anterior.
Llabrés pide, sin embargo, no caer en la complacencia. Advierte de que la estadística indica que, tarde o temprano, la isla vivirá un gran incendio capaz de arrasar miles de hectáreas. Y lanza una advertencia sobre la gestión de la alarma social: «Existe un histerismo que puede colapsar los servicios de Emergencias», señala, poniendo como ejemplo la dimensión que se dio al último incendio significativo, el del Arenal d’en Castell hace una década, frente a las grandes catástrofes que se producen en la península.
En cuanto a los medios disponibles, el responsable del Ibanat defiende que el sistema interinsular de recursos compartidos ofrece garantías suficientes y que Menorca está preparada para responder ante cualquier tipo de fuego, incluso ante uno de gran magnitud.
Reconoce que la administración no puede llegar a todo y que el aumento de la masa forestal es un fenómeno extendido desde hace décadas. Por eso anima a los propietarios a solicitar las ayudas Pifo del Fogaiba, que financian trabajos como desbroces, clareos de bosque o el mantenimiento de fajas cortafuegos. «También depende de ellos solicitarlas y hacerlas», concluye.
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