Ampuero regala el pañuelo rojo a los más pequeños para que las fiestas de la Virgen Niña empiecen desde la cuna

El Ayuntamiento de Ampuero lleva años convirtiendo un trozo de tela roja en el primer regalo festivo de los recién nacidos del municipio. La iniciativa, que arrancó en 2019, entrega el símbolo más reconocible de las fiestas de la Virgen Niña a los niños y niñas que aún no han vivido esa celebración, para que guarden para siempre el recuerdo de su primer vínculo con la tradición.

Ampuero regala el pañuelo rojo a los más pequeños para que las fiestas de la Virgen Niña empiecen desde la cuna

Aunque el día grande no llega hasta el 8 de septiembre, fecha de la patrona de la villa, el municipio ya ha abierto las inscripciones para el acto de entrega, que este año tendrá lugar el 1 de septiembre en la Casa de Cultura. Una cita sencilla pero cargada de significado para las familias que se estrenan en una fiesta que pasa de generación en generación.

La alcaldesa, Amaya Fernández, calcula que desde que se puso en marcha la iniciativa, alrededor de una veintena de niños participan cada año. En total, unos 120 pequeños han recibido ya su pañuelo rojo, con el único paréntesis del año 2020, cuando la pandemia lo impidió.

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Entre los inscritos de este año está Leo, un niño nacido el 11 de septiembre del año pasado, apenas unos días después de que terminaran las últimas fiestas. Sus padres, Carmen y Jon, no dudaron en apuntarle en cuanto se abrió el plazo. Quieren que ese pañuelo sea para él lo que para otros es el primer chupete: un objeto guardado con cariño que cuenta el inicio de una historia.

Leo será, de hecho, el niño de mayor edad en recibir el pañuelo este año. Su padre, Jon, lo dice entre risas: será el primero en ir andando al acto, aunque sea de la mano. Ampuerense y corredor habitual de los encierros, Jon sabe que la afición lleva años circulando por la familia. Sus padres y sus suegros también corrieron en su día por las calles de Ampuero.

La tradición, en ese sentido, ya tiene nombre propio en la siguiente generación.

Esos primeros recuerdos de las fiestas, el chupinazo, el himno sonando en la plaza, el encierro visto desde los hombros del padre, son momentos que no siempre se conservan en la memoria pero que definen a quien crece en un pueblo. El pañuelo rojo es, para los niños de Ampuero, la primera prueba de que ya forman parte de todo eso.