El sistema de reservas de Alavabus acumula fallos que dejan a viajeros sin autobús y sin aviso

Los usuarios del servicio de autobús interurbano de Álava llevan meses soportando una situación que ya empieza a hartarles: el sistema de reservas de Alavabus falla con más frecuencia de la que la empresa reconoce públicamente, y los viajeros lo pagan con esperas, confusión y, en el peor de los casos, sin poder coger el autobús.

En lo que va de 2026, la compañía ha comunicado oficialmente tres caídas de su plataforma de reservas. Tres. Una cifra que, sobre el papel, podría parecer asumible para cualquier servicio digital. El problema es que no refleja la realidad que viven a diario quienes dependen de este transporte para moverse entre los pueblos de la provincia y la capital alavesa.

Muchos usuarios aseguran haber encontrado el sistema inoperativo en más ocasiones de las reconocidas, sin que la empresa haya emitido ningún aviso ni explicación. Errores al confirmar billetes, plazas que no se registran correctamente o reservas que desaparecen sin dejar rastro son algunas de las quejas que se repiten en los últimos meses.

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El episodio más reciente y más llamativo tuvo lugar en Labastida. Un fallo técnico dejó a varios viajeros directamente en tierra, sin poder embarcar en el autobús que tenían reservado. No hubo comunicado previo, no hubo alternativa ofrecida en el momento y no hubo explicación pública posterior. Los afectados tuvieron que buscarse la vida por su cuenta.

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Este tipo de situaciones resultan especialmente duras para quienes viven en municipios pequeños, donde el autobús no es una opción más, sino muchas veces la única forma de llegar al trabajo, al médico o a cualquier gestión en Vitoria-Gasteiz.

La falta de transparencia es lo que más molesta a los usuarios consultados. No tanto el fallo en sí, que en un sistema digital puede ocurrir, sino el silencio que lo acompaña. Cuando el tren o el metro de una gran ciudad falla, se activan avisos inmediatos. Cuando falla Alavabus, los viajeros lo descubren en la parada, con el móvil en la mano y sin nadie que les dé una respuesta.

Desde el servicio no ha habido hasta el momento ninguna declaración pública que aborde el conjunto de estos incidentes ni que anuncie mejoras concretas en la plataforma o en el protocolo de comunicación de averías.

Los vecinos de la provincia esperan algo tan sencillo como saber a tiempo que el autobús en el que confían no va a funcionar. Por ahora, esa mínima cortesía sigue sin estar garantizada.