El Partido Popular de Menorca ha dado un golpe de efecto político este verano al confirmar a Águeda Reynés como candidata a la alcaldía de Maó de cara a las elecciones municipales de mayo de 2027. El movimiento llega impulsado por el senador Cristóbal Marqués, nuevo presidente del PP-Menorca, y ha sido avalado por la junta local del partido.

Reynés no es un nombre desconocido para los mahoneses. Fue alcaldesa de la ciudad y en 2011 logró un resultado histórico para la derecha local con una mayoría de trece concejales, una cifra que jamás había alcanzado el PP en Maó. Ahora, más de una década después, la exalcaldesa acepta el reto de volver a encabezar la lista popular en una ciudad que históricamente ha tendido hacia el voto socialista.
La propuesta de Marqués fue aceptada por Reynés sin dudarlo, y la junta local refrendó el nombramiento. El PP quiso actuar rápido, convencido de que adelantarse en la carrera electoral da ventaja frente al rival.
Enfrente estará el actual alcalde, Héctor Pons, respaldado por el PSOE de Pepe Mercadal Baquero. Pons aspira a la reelección tras varios años al frente del consistorio mahonés, donde ha acumulado experiencia en la gestión diaria del municipio y mantiene un perfil cercano a los vecinos de cada barrio.
El duelo que se avecina promete ser uno de los más intensos de la política insular. Maó es un municipio que no se rinde fácilmente ante la derecha, aunque los comicios de 2011 demostraron que un vuelco es posible cuando el desencanto se generaliza. Sin embargo, aquel ciclo victorioso acabó truncado en 2015 por la gestión contestada del entonces presidente del PP balear, José Ramón Bauzá, que arrastró al partido a sus peores resultados de las islas.
El escenario actual es distinto. Reynés llega con el aval de su experiencia, el conocimiento profundo de la ciudad y la ilusión renovada de quien sabe lo que es gobernar Maó. El PP confía en que su perfil sea capaz de aglutinar tanto al votante fiel como a quienes buscan un cambio en el ayuntamiento.
La campaña, en la práctica, ya ha comenzado. Quedan casi diez meses para las urnas, pero en Maó la batalla política acaba de arrancar.
