La Ribera del Duero despide a uno de los políticos más longevos y comprometidos de su historia reciente. Ángel Guerra, exalcalde de Aranda de Duero y figura clave del Partido Popular en la comarca, falleció este sábado a los 76 años tras un largo periodo de quebrantos de salud que le obligó a retirarse de la actividad pública en 2022.

Natural de Villagutiérrez, donde nació el 6 de noviembre de 1949, Guerra estudió Magisterio y se trasladó a Aranda en 1974. Allí ejerció como maestro en el colegio Virgen de las Viñas, en el barrio de Santa Catalina, institución que marcaría para siempre su vínculo con la ciudad y con su patrona.
Su salto a la política llegó en 1983, cuando fue elegido concejal por primera vez formando parte del equipo de gobierno de Rafael de las Heras, otro alcalde fallecido apenas unas semanas antes, el pasado 28 de julio. Desde ese momento, Guerra no abandonó la primera línea durante cuatro décadas.
El punto más alto de su trayectoria institucional llegó cuando ocupó la Alcaldía de Aranda de Duero entre 2003 y 2007. Además, fue diputado provincial durante varias legislaturas, llegó a ejercer como vicepresidente de la Diputación de Burgos y fue presidente comarcal del PP y máximo responsable de la Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos, trabajando junto a los presidentes Luis Montes, Vicente Orden Vigara y César Rico.
El fallecimiento se ha producido en un momento especialmente significativo: el inicio de las fiestas patronales en honor a la Virgen de las Viñas, advocación a la que Guerra y su familia profesaban una devoción muy especial.
Precisamente por ello, la familia ha solicitado que no se decreten los tres días de luto oficial que en otras ocasiones han acompañado al fallecimiento de alcaldes de Aranda, para que los actos festivos no se vean suspendidos.
Las honras fúnebres tendrán lugar este domingo a las 13:15 horas en el tanatorio de la Funeraria San José de Burgos. Pasadas las fiestas, amigos y compañeros tienen previsto organizar una misa en Aranda para rendir homenaje a su figura y trasladar el pésame a su esposa e hijos.
Aranda dice adiós así a un hombre que llegó como maestro y quedó para siempre en la memoria de la ciudad.
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