Las autoescuelas cántabras han recibido como un mazazo la noticia de que ninguna de las cien nuevas plazas de examinadores de Tráfico convocadas a nivel nacional ha sido asignada a Cantabria, a pesar de que la provincia acumula cerca de 5.000 alumnos en lista de espera para realizar el examen práctico de conducir.

Alberto Santamaría, presidente de la Asociación de Autoescuelas de Cantabria, ha sido el primero en alzar la voz. Según explica, la provincia cuenta actualmente con solo nueve examinadores para una plantilla que debería tener once. Una situación ya de por sí complicada, que se agrava ante el hecho de que los destinos publicados el pasado día 20 no incluyen ni una sola plaza para Cantabria.
La espera no deja de crecer. Cada semana, más alumnos superan la prueba teórica de los que logran examinarse de la práctica, lo que hace que la bolsa de espera aumente sin freno. Los ciclos de exámenes se organizan en torno a nueve días repartidos entre Santander, Torrelavega y Laredo, y la capacidad de cada ciclo depende directamente de cuántos examinadores estén disponibles.
Con la plantilla completa, la zona de Santander ha llegado a programar ciclos de hasta 400 alumnos. Sin embargo, con los efectivos actuales, esa cifra puede caer a poco más de 200. En verano, el problema se multiplica: las vacaciones pueden dejar la plantilla en cinco o seis personas, y cuando hay pruebas de maniobras, dos examinadores deben acudir a la pista, reduciendo aún más los disponibles para los exámenes de circulación.
Santamaría subraya que las autoescuelas no culpan a la Jefatura Provincial de Tráfico de esta situación. «La jefatura hace lo que puede con lo que tiene», reconoce. El foco de las críticas apunta directamente a la Dirección General de Tráfico en Madrid, ante la que ya han presentado una reclamación formal a través de la Delegación del Gobierno.
Lo que más indigna al sector es la comparativa con otras provincias. Barcelona ha recibido 22 plazas y Madrid 18, mientras que algunas comunidades con listas de espera menores que la cántabra sí han sido beneficiadas. «No me parece justo», afirma Santamaría.
Cubrir los dos puestos vacantes no acabaría de la noche a la mañana con los meses de espera que sufren miles de jóvenes cántabros, pero sí permitiría aumentar el ritmo de exámenes y amortiguar el impacto de ausencias y vacaciones. Por ahora, el carnet de conducir sigue siendo un trámite interminable para quienes esperan su turno en Cantabria.



