Cuatro jóvenes de La Lastrilla que sueñan con el futuro pero piden salud para los suyos

La Lastrilla celebra sus fiestas con una generación de quintos que combina ambición, arraigo y los pies en el suelo. Diana, David, Lydia y Carlos representan este año a la juventud del municipio segoviano como Reina, Rey, Dama y Mozo de 2026, cuatro jóvenes de 18 años que comparten ilusiones, proyectos de vida y un vínculo profundo con el pueblo que los ha visto crecer.

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Diana Orejana Medeiros, reina de las fiestas, tiene la vista puesta en la abogacía. Estudiará segundo de Bachillerato de Ciencias Sociales y, si el acceso a la vivienda se lo permite, se imagina viviendo en La Lastrilla dentro de unos años. Lo que más valora del municipio es la convivencia entre vecinos y la comodidad de tenerlo todo cerca.

David García Casla comenzará Ingeniería Mecánica el próximo curso y quiere construir su futuro profesional en torno a esa carrera. Aprecia la tranquilidad del pueblo, su proximidad con Segovia y los servicios que tiene a mano. También se ve aquí dentro de una década.

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En fiestas

Lydia García Casla acaba de terminar Bachillerato y se lanzará a un grado superior de Educación Infantil con el sueño de ser profesora de niños. Ha vivido toda su vida en La Lastrilla y no piensa cambiar eso. Valora los equipamientos del municipio, aunque pide más frecuencias de autobús hacia Segovia.

Carlos San Inocente Velasco también estudiará Ingeniería Mecánica, pero su sueño tiene nombre propio: diseñar coches. Lo que más le gusta de su pueblo es la calidez de su gente, y cuando piensa en quedarse, la razón es tan sencilla como definitiva: sus amigos y su familia.

Los cuatro coinciden en varias peticiones para mejorar La Lastrilla, desde recuperar la comisión de fiestas hasta ampliar el servicio de autobuses o alargar unos días las celebraciones. Sin embargo, cuando llega el momento de pedir algo a San Juan, los grandes proyectos desaparecen. Los cuatro piden salud, para su familia y para los suyos.

Ahí, en esa respuesta, queda retratada una generación que mira hacia el futuro con determinación pero sin perder de vista lo que de verdad importa. Una juventud que creció viendo crecer también a su pueblo, y que este año, con las charangas sonando y las peñas reunidas, ha tomado el relevo de una tradición que une a La Lastrilla de punta a punta.