El parque infantil del paseo de la Universidad de Vitoria-Gasteiz lleva cerrado desde el 30 de marzo y los niños y niñas del entorno siguen sin poder acceder a sus instalaciones. El motivo: varios elementos han resultado dañados y el Ayuntamiento ha determinado que no es posible repararlos, sino que deben sustituirse por piezas nuevas.

Los servicios municipales ya realizaron una primera intervención tras el cierre, pero las inspecciones posteriores confirmaron que el daño era mayor de lo previsto. La adquisición e instalación de los nuevos elementos es ahora el paso necesario antes de que la zona pueda volver a abrir sus puertas.
El asunto llegó esta semana a la Comisión de Espacio Público a instancias de EH Bildu. El concejal Jon Molina preguntó por las causas del retraso y por las medidas adoptadas para evitar que los menores accedan a las zonas clausuradas. La concejala responsable del área, Beatriz Artolazabal, no ofreció una fecha concreta de reapertura.
Uno de los puntos de debate fue la seguridad de las cintas de balizamiento utilizadas para cercar las zonas dañadas. EH Bildu advirtió de que este tipo de señalización puede romperse o retirarse con facilidad, y reclamó el uso de vallas físicas cuando las reparaciones se prolongan en el tiempo. El Gobierno municipal defendió que ya existe un protocolo establecido para estas situaciones, aunque se mostró dispuesto a estudiar posibles mejoras.
El Ayuntamiento atribuyó los desperfectos a actos vandálicos y recordó que Vitoria-Gasteiz dispone de un total de 244 áreas infantiles repartidas por la ciudad. Artolazabal también apuntó que una zona de juegos nueva puede tener un coste mínimo de unos 80.000 euros, lo que da una idea del alcance económico que puede suponer la reposición completa de este tipo de instalaciones.
Mientras los trámites avanzan, las familias del barrio llevan ya más de cuatro meses esperando una solución. Un parque que debería ser un espacio de encuentro y juego para los más pequeños permanece acordonado en pleno verano, la temporada en la que más se necesita.
La ausencia de plazos concretos mantiene la incertidumbre entre los vecinos y alimenta las críticas de la oposición, que exige más celeridad y mayor transparencia en la gestión de los espacios públicos de la ciudad.
