Los colegios e institutos de Ávila han abierto sus puertas este septiembre con una mezcla de emociones que resulta ya familiar: la alegría de los reencuentros, los nervios de los más pequeños ante su primer día y la preocupación económica de muchas familias frente a un gasto escolar que no deja de crecer año tras año.

Las entradas a los centros educativos de la capital abulense han vuelto a ser escenario de abrazos, lágrimas contenidas y mochilas nuevas a estrenar. Los más pequeños, especialmente quienes afrontan su primer curso en infantil o primaria, llegaban de la mano de sus padres con una mezcla de curiosidad y cierto temor ante lo desconocido.
Los docentes, por su parte, han recibido a sus alumnos con la energía renovada que suele traer el inicio de cada año lectivo, aunque sin perder de vista los retos que el sistema educativo arrastra desde hace tiempo en materia de recursos y ratio de alumnos por aula.
Pero más allá de la emoción del primer día, la vuelta al cole tiene en Ávila, como en el resto del país, un impacto muy concreto en la economía familiar. Libros de texto, material escolar, uniformes deportivos, actividades extraescolares y comedor escolar conforman una lista de gastos que, según trasladan muchos padres y madres, supera con creces lo que costaba hace apenas unos años.
Las asociaciones de familias de alumnos llevan temporadas alertando de que el esfuerzo económico que supone el inicio del curso se hace insostenible para ciertos hogares, especialmente en una ciudad como Ávila, donde la renta media no destaca precisamente por su holgura. El banco de libros impulsado en algunos centros ayuda a aliviar en parte esa carga, aunque no todos los colegios cuentan con él ni en todos los niveles está disponible.
La Junta de Castilla y León ha habilitado distintas ayudas para material escolar y comedor, aunque desde el tejido asociativo insisten en que no siempre llegan a tiempo ni cubren de manera suficiente las necesidades reales de las familias con menos recursos.
Con todo, la imagen que deja este inicio de curso en Ávila es la de una ciudad que retoma su ritmo con normalidad, entre la ilusión que trae cada septiembre y la certeza de que educarse sigue teniendo un coste que muchos hogares sienten cada vez con más peso.
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