Un grupo de profesionales de la cultura, el arte, la docencia y la investigación de Cáceres ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para exigir la retirada de la Cruz de los Caídos, ubicada en la Plaza de América desde 1938. La iniciativa, que arrancó el pasado jueves, ya suma más de medio centenar de adhesiones en apenas unas horas.

El mundo de la cultura de Cáceres se moviliza contra la Cruz de los Caídos y rechaza su protección como BIC

El colectivo, en el que participa la poeta Ada Salas, también responsable de Cultura de la Diputación de Cáceres, expresa en un manifiesto su oposición frontal a los intentos de declarar el monumento como Bien de Interés Cultural (BIC). A su juicio, esa medida no sería más que una maniobra administrativa para blindar un símbolo de origen franquista y esquivar así la legislación de memoria democrática vigente.

En el documento, los firmantes recuerdan que la Cruz fue inaugurada el 10 de mayo de 1938 por Pilar Primo de Rivera y nació con una vocación clara de propaganda ideológica del régimen. Por ello, insisten en que su permanencia en el espacio público supone una desobediencia directa a las leyes de memoria democrática aprobadas en España.

El manifiesto también rechaza que el monumento deba ser considerado un símbolo religioso. Según los promotores de la campaña, el régimen franquista se sirvió de la iconografía católica como escudo para disimular la verdadera naturaleza política del elemento.

En cuanto al posible valor patrimonial de la Cruz, el sector cultural lo descarta de plano. El texto señala que resulta difícilmente sostenible argumentar singularidad estética en una ciudad que alberga las cuevas de Maltravieso, uno de los conjuntos de arte rupestre mejor conservados de Europa, y el Museo Helga de Alvear.

Uno de los argumentos más contundentes del manifiesto apunta a las aspiraciones internacionales de Cáceres. La ciudad, ya reconocida como Patrimonio de la Humanidad, aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031. Para los firmantes, resulta incompatible defender un proyecto de cohesión social mientras se protege administrativamente un símbolo que, en sus propias palabras, divide, excluye y fractura a la ciudadanía.

El colectivo concluye que las ciudades son organismos vivos que evolucionan, y que Cáceres ha demostrado en el pasado su capacidad para transformarse sin perder su identidad. La retirada de la Cruz, afirman, no sería una excepción, sino una muestra más de esa madurez urbana.

por Redacción Actualidad Vecinal

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