El Ayuntamiento de Maó ha dado un giro definitivo a su estrategia para combatir la crisis del agua: renuncia a construir una tercera desnitrificadora y apuesta ahora por la desalación como solución a largo plazo. Una decisión que el Partido Popular local no ha dejado pasar sin respuesta.

Los populares de Maó han calificado este cambio de rumbo como el reconocimiento público de un fracaso. Según el PP, el alcalde Héctor Pons ha admitido implícitamente que la política hídrica que ha sostenido durante años no ha funcionado, y que la desaladora, que ellos llevan defendiendo desde el principio, era la opción correcta.
La crítica no se queda solo en el presente. El PP recuerda que la desnitrificadora de Malbúger lleva casi dos años fuera de servicio y que la nueva instalación de Sant Climent ni siquiera ha entrado en funcionamiento. Dos infraestructuras que, en su opinión, representan el coste real de no haber escuchado a tiempo las propuestas de la oposición.
Durante la reunión de la comisión municipal de seguimiento de la sequía celebrada el pasado jueves, los representantes del PP reconocieron alegrarse de la rectificación del equipo de gobierno. Sin embargo, dejaron claro que esa satisfacción viene acompañada de una profunda frustración: consideran que el municipio ha perdido ocho años por no atender alternativas que ya estaban sobre la mesa.
El partido también ha querido poner en valor el papel del Govern balear en este desenlace, destacando que ha sido la administración autonómica presidida por Marga Prohens la que ha impulsado de forma decidida la construcción de la desaladora, dando así el empujón definitivo que el Ayuntamiento no habría dado por sí solo.
La crisis del agua en Menorca lleva meses presionando a las instituciones. Maó ya ha endurecido las restricciones en el uso de la red municipal, prohibiendo incluso el lavado de vehículos, y la escasez de recursos hídricos se ha convertido en uno de los asuntos más urgentes para los vecinos de la isla.
El debate ahora se traslada a los plazos. Con las infraestructuras actuales en situación precaria y la desaladora aún en fase de planificación, los ciudadanos de Maó se preguntan cuánto tiempo más tendrán que esperar para contar con un suministro de agua verdaderamente estable y garantizado.
