El pianista Dado Moroni hace revivir a Oscar Peterson en el Festival de Jazz de Santander

El genovés Dado Moroni llevó anoche a Santander la magia del gran Oscar Peterson con un concierto que llenó de swing y emoción el Festival de Jazz de la capital cántabra.

El pianista Dado Moroni hace revivir a Oscar Peterson en el Festival de Jazz de Santander

El pianista italiano, nacido en Génova en 1962, presentó su proyecto ‘Dado’s Oscar’, una relectura personal y contemporánea de los dos tríos que convirtieron al legendario pianista canadiense en una figura inmortal del jazz. Moroni estuvo acompañado sobre el escenario por el contrabajista genovés Aldo Zunino, el guitarrista australiano Dave Blenkhorn y el percusionista estadounidense George Fludas.

La propuesta no es un simple homenaje nostálgico. Moroni quiso mostrar facetas menos conocidas de Peterson, las que se esconden detrás de esa imagen efervescente y extrovertida que el gran público tiene de él. «Sus composiciones ofrecen a veces una imagen totalmente diferente», explicó el pianista, que sigue considerando a Peterson uno de sus referentes máximos.

La trayectoria de Moroni es tan singular como su música. Aunque creció rodeado de cantantes en casa y empezó a teclear el piano desde niño, él mismo reconoce que llegó a matricularse en la facultad de Derecho convencido de que la música sería solo un pasatiempo. Fue una conversación con el legendario trompetista Dizzy Gillespie la que cambió su vida para siempre. «Él convenció a mi padre y a mí de que tenía que dedicarme a la música profesionalmente. ¡Un buen consejo!», recordó con humor.

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Desde sus raíces europeas, Moroni se asentó durante 25 años en Nueva York, donde compartió escenario con gigantes como Ray Brown, Clark Terry o Ron Carter. Cada uno le dejó una lección diferente: disciplina en el tiempo, apertura armónica, dominio del repertorio.

Preguntado por ese «sentido del swing» que tanto elogian los críticos, el pianista fue directo: «Es como un acento al hablar. Tiende a salir tanto si me lo propongo como si no».

El músico también reflexionó sobre los jóvenes intérpretes de hoy y la forma en que consumen música. Lamentó que la inmediatez digital haya restado profundidad a la escucha: «Muchos no hacen el sacrificio de escuchar de verdad un álbum entero. Con un clic escuchan veinte segundos y no se toman el tiempo de entender la música».

Para quien quiera iniciarse, su consejo es claro: pasión, humildad y curiosidad. Los mismos valores que él lleva décadas poniendo al servicio del jazz, y que anoche volvieron a sonar con fuerza en Santander.