El Valladolid lleva cinco jornadas sin que sus delanteros vean puerta, una sequía que ya preocupa en Zorrilla

El Real Valladolid afronta un problema que va más allá de la mala suerte o de las ocasiones falladas. Sus delanteros de referencia acumulan cinco jornadas en Segunda División sin marcar un solo gol, un dato que sitúa al equipo pucela en una posición incómoda y sin precedentes cercanos en la categoría.

El Valladolid lleva cinco jornadas sin que sus delanteros vean puerta, una sequía que ya preocupa en Zorrilla

Solo el Oviedo comparte con el conjunto vallisoletano esta estadística tan negativa. Sin embargo, el equipo asturiano tiene una explicación que en parte le exime: sus principales puntas atraviesan problemas físicos y llevan semanas de baja. En el caso del Valladolid, la situación resulta más difícil de justificar, lo que hace que el foco se dirija directamente a los delanteros disponibles.

El contraste con el resto de la competición es llamativo. Enric Gallego ya ha anotado cuatro tantos con el Tenerife. Los delanteros del Mallorca suman cuatro entre varios jugadores. El recién ascendido Celta Fortuna también acumula cuatro goles en sus puntas. Hasta trece equipos de la categoría cuentan con dos o más goles en sus referencias ofensivas. El Valladolid, ninguno.

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Lo que más inquieta es que este no es un problema nuevo. La escasez de gol en la delantera del Pucela viene de lejos. La temporada pasada, el máximo goleador fue Chuki con apenas siete tantos, y eso siendo un mediapunta. El año anterior, Sylla llegó a los nueve en 42 partidos, una cifra muy alejada de lo que se espera de un delantero titular.

El listón lo pusieron en su día Jaime Mata y Orjan Nyland Weissman. El primero llegó a firmar 35 goles en una temporada de ensueño. El segundo anotó 20 en Segunda hace cuatro años. Desde entonces, ningún delantero ha logrado acercarse siquiera a esas cifras, y la ausencia de un goleador de peso se ha convertido en una carencia estructural que el club no ha conseguido resolver.

Quedan muchas jornadas por delante y el campeonato acaba de empezar. Pero en el fútbol, las dinámicas se instalan pronto y la confianza de un delantero se construye o se destruye en los primeros compases. Que los puntas del Valladolid sigan sin estrenar su casillero no es solo un dato estadístico, es una señal de alarma que la afición y el cuerpo técnico no pueden ignorar mucho más tiempo.