El Racing se llevó los tres puntos ante el Alavés con un contundente 2-1, pero el partido dejó un sabor agridulce en la afición cántabra. Una vez más, las decisiones arbitrales centraron el debate y volvieron a señalar a los verdiblancos como perjudicados por un doble rasero que ya empieza a resultar difícil de ignorar.

Todo comenzó en el minuto 7, cuando el alavesista Pablo Ibáñez realizó una entrada con la planta del pie sobre Matteo Prati. Una acción que analistas y aficionados coinciden en calificar de roja directa por juego violento. El árbitro Javier Alberola la castigó con amarilla, y el VAR no intervino para corregirle.
La historia fue diferente cuando le tocó el turno al racinguista André Almeida. El portugués cometió una falta de similar gravedad, con los tacos a la altura del rostro de un rival, y Alberola volvió a señalar amarilla. Esta vez, sin embargo, el VAR sí avisó y le invitó a revisar la jugada en el monitor. La amarilla se convirtió en roja, dejando al Racing con diez hombres durante la recta final del choque.
El resultado no cambió, pero la sensación de agravio fue evidente. Dos acciones de parecida gravedad, una de cada equipo. El VAR solo actuó en la que perjudicó a los cántabros.
La polémica no acabó ahí. Yassir Zabiri, el gran protagonista del partido con sus dos goles, reclamó un penalti en el minuto 34 que no fue señalado y del que apenas se emitieron repeticiones. El marroquí acumuló además otros dos incidentes: uno con el portero rival, que se le acercó tapándose la boca con las manos en un gesto que en competiciones internacionales se castiga con tarjeta, y otro tras celebrar su segundo tanto cerca de la afición visitante, momento que los alavesistas denunciaron como provocación.
Este cúmulo de situaciones se suma al gol anulado injustamente a Zabiri frente al Rayo Vallecano hace apenas unas jornadas, un error que sí costó puntos. Con solo cinco jornadas disputadas, el malestar en el club y en la afición racinguista crece de forma preocupante.
La victoria permite mirar con más calma lo ocurrido, pero los verdiblancos merecieron jugar con un hombre más durante casi todo el encuentro. Y eso, en la pelea por la permanencia, no es un detalle menor.
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