La A-11 abrirá sus puertas en Valladolid el 24 de agosto, casi seis años después del inicio de las obras

La autovía A-11 entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba tendrá una apertura parcial el próximo 24 de agosto, según ha confirmado el Ministerio de Transportes. La fecha llega con casi un mes de retraso respecto al 27 de julio que se había anunciado en un principio, y después de años de aplazamientos que han generado una notable impaciencia entre vecinos, conductores y administraciones locales.

La A-11 abrirá sus puertas en Valladolid el 24 de agosto, casi seis años después del inicio de las obras

El retraso se debe a las labores complementarias de refuerzo de seguridad que han reclamado los municipios afectados, a las que se sumaron las objeciones planteadas por la Junta de Castilla y León y la Diputación de Valladolid. La nueva fecha es, en cualquier caso, bienvenida en una zona que lleva demasiado tiempo esperando esta infraestructura.

La apertura no será completa. El viaducto sobre el río Duero, en el término de Quintanilla de Arriba, aún no está terminado y no lo estará en muchos meses, lo que obliga a establecer un sistema asimétrico. En sentido a Valladolid se habilitarán 31 kilómetros de autovía, mientras que en dirección a Peñafiel el recorrido disponible será de 26 kilómetros.

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Los conductores que viajen hacia Valladolid podrán incorporarse a la autovía en San Bernardo, pedanía de Valbuena de Duero, después de sortear el viaducto inconcluso por la carretera VP-3001, y continuar hasta Tudela de Duero. En sentido contrario, quienes vayan hacia Peñafiel deberán desviarse desde Tudela por la VP-3302, pasar por Villabáñez y salir igualmente por San Bernardo.

La razón de fondo para poner en marcha esta apertura incluso parcial es clara: la N-122, que ahora absorbe todo ese tráfico, acumula una siniestralidad alarmante. Solo en el tramo entre Peñafiel y el inicio de la A-11 se han registrado 505 accidentes en los últimos cinco años, con un balance de ocho muertos, 22 heridos graves y 85 leves.

No obstante, los técnicos de la Dirección General de Tráfico advierten de que la redistribución del tráfico hacia carreteras secundarias puede generar nuevos problemas: mayor intensidad circulatoria en vías de menor capacidad, más camiones en rutas locales y posibles conflictos con el tráfico vecinal y agrícola. La gestión de esas vías alternativas será determinante para que la medida resulte un éxito.

Los dos tramos en obras, que arrancan en Tudela y llegan hasta Quintanilla, suman en total 34 kilómetros y una inversión de 233 millones de euros. Las obras comenzaron en diciembre de 2019 y han pasado por las manos de tres ministros distintos. El 24 de agosto, si no hay nuevos contratiempos, se cerrará al menos una parte de esa larga espera.