El Ayuntamiento de Madrid da un nuevo paso en las obras de soterramiento de la A-5 con la supresión del segundo baipás instalado en el entorno de Los Yébenes, lo que permitirá recuperar el trazado original de la autovía a lo largo de 400 metros antes de que el nuevo túnel abra al tráfico.

La medida entrará en vigor a partir del jueves 3 de septiembre, a las seis de la mañana. Para hacer posible la transición con seguridad, se realizarán cortes nocturnos de tráfico durante las madrugadas del 31 de agosto al 2 de septiembre, entre las 23:00 y las 6:00 horas, en sentido entrada y salida de Madrid. Los cortes se harán en carriles alternos, dejando siempre habilitado al menos uno en cada dirección para no interrumpir completamente la circulación.
Este segundo baipás se suma al que ya fue eliminado el pasado 28 de julio junto al enlace de Batán, donde se habilitó un tramo de 350 metros en línea recta. Los tres desvíos provisionales fueron construidos hace aproximadamente un año junto a los enlaces de Boadilla, Los Yébenes y Batán para garantizar la movilidad mientras se demolían pasos inferiores, se levantaban nuevas estructuras y se excavaban los túneles en ambos sentidos.
Con la desaparición de las curvas que imponían estos desvíos, la conducción por la zona mejora notablemente y la infraestructura va tomando ya su forma definitiva.
El proyecto, bautizado como Paseo Verde del Suroeste, es la mayor operación de transformación urbana que afronta la capital en la actualidad. La obra civil del túnel concluirá este mismo mes de septiembre, aunque posteriormente será necesario conectar la nueva galería con el subterráneo de la M-30 que arranca en la avenida de Portugal. El objetivo es que todo el conjunto esté operativo antes de que acabe el año.
La inversión total supera los 400 millones de euros y abarca una superficie de 100.000 metros cuadrados. Una vez finalizado, el espacio que hoy ocupa la autovía se convertirá en un corredor verde de 3,2 kilómetros que unirá los barrios de Lucero, Aluche y Las Águilas con Campamento, la Casa de Campo y Madrid Río, zonas separadas por el asfalto desde 1968.
Los más de 80.000 vehículos que circulan a diario por ese tramo pasarán a hacerlo bajo tierra, reduciendo en un 90% la presencia del tráfico en superficie y, con ello, la contaminación en uno de los distritos más afectados históricamente por las emisiones del tráfico rodado.
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