La avenida Valentín Masip lleva décadas siendo una de las arterias comerciales más vivas de Oviedo. Diseñada en 1958 para unir el barrio de La Argañosa con el resto de la ciudad, y completada en 1966, esta vía acumula hoy negocios de todo tipo sin un solo local vacío. Sus comerciantes tienen algo en común: apuestan por el trato cercano frente a la frialdad de las grandes cadenas.

David Alonso lleva 21 años al frente de Viajes Makondo en esta misma calle. Para él, la clave está en la diferencia que marca ser un negocio local: «La mayor diferencia es el servicio y el trato personal; puedes llamar un sábado o un domingo y siempre tratas con la persona que te ha vendido el viaje». Alonso destaca que en Valentín Masip se puede encontrar todo tipo de negocio y que ningún local permanece cerrado, lo que convierte la avenida en una de las más completas de la ciudad.
En materia de ópticas, la calle tiene tradición. Diana Morán abrió Óptica Fika en noviembre de 2020, cuando la avenida ya era conocida como «la calle de las ópticas». Su filosofía rompe con la lógica del comercio rápido: «Mi idea es que la gente tarde en volver, eso significa que están contentos con sus gafas». El nombre de su negocio rinde homenaje a la costumbre sueca del fika, esa pausa para el café y la conversación que ella quiere trasladar a cada visita. Morán describe el ambiente de la zona como algo de pueblo, donde la gente se conoce y las recomendaciones circulan de boca en boca.
En Sandra Brito Estética Avanzada, Aida Arbas lleva tres años atendiendo a clientas de entre 16 y 92 años. El negocio funciona, según ella misma reconoce, «súper bien», gracias a los tratamientos corporales, faciales y de láser, pero sobre todo gracias al trato: «Buscamos que las clientas se sientan como en casa». El único punto flaco de la zona, señala sin dudar, es el aparcamiento: «A las clientas les cuesta mucho encontrar sitio». Más allá de eso, el boca a boca del barrio ha sido el motor de su crecimiento.
La avenida Valentín Masip lleva el nombre del alcalde que impulsó su construcción, reconocido en un pleno municipal de 1963. Más de seis décadas después, la calle sigue creciendo a base de confianza vecinal y comercio humano, lejos de la uniformidad de las grandes superficies.
Más noticias de Oviedo
La Fidma 2026 bate su propio récord histórico con más de 751.000 visitantes en su 69 edición
Una joven de La Florida desafía a sus vecinos con una pancarta: «El barrio acoge al que lo necesite»
El mercadillo de La Corredoria lucha por no quedarse a medias: solo la mitad de los puestos abre cada sábado