La cofradía de la Virgen de la Montaña y los empresarios que iban a explotar el restaurante del santuario cacereño han llegado a un acuerdo que pone punto final a un largo litigio judicial. El pacto se cerró el pasado martes, momentos antes de que arrancara el juicio, evitando así que el caso llegara a resolverse en los tribunales.

El acuerdo consiste en la resolución del contrato de alquiler que ambas partes firmaron en 2021. Una vez que se dicte la correspondiente sentencia judicial, la hermandad recuperará las llaves del local, que lleva cerrado desde 2019. Los empresarios, por su parte, se quedarán con la fianza depositada en su día, que asciende a 4.000 euros.
Joaquín Floriano, mayordomo de la cofradía, ha explicado que la intención es que el espacio vuelva a tener uso hostelero en el futuro. Con este acuerdo, la hermandad retoma el control de un inmueble que alquiló por un periodo de 25 años con la esperanza de devolverle vida tras años de abandono.
Sin embargo, el desenlace no ha dejado satisfecho a todos. Raúl Salgado, uno de los empresarios implicados en el proyecto, lamenta que una iniciativa ambiciosa haya terminado así. Según relata, desde el principio se encontró con trabas burocráticas que impidieron sacar adelante el negocio. Asegura que cuando se hizo cargo del local descubrió que carecía de licencias y que en el contrato se incluía terreno que no era propiedad de la hermandad.
El proyecto original era de gran envergadura. Los promotores planeaban transformar el espacio en un asador moderno con terraza cerrada, y también contemplaban la construcción de baños públicos y una plataforma para el avistamiento de aves en la zona del aparcamiento, instalaciones pensadas para todos los visitantes del santuario, no solo para los clientes del restaurante. La inversión prevista rondaba el medio millón de euros.
Fue la actual junta directiva de la hermandad la que presentó la demanda en 2023, alegando incumplimiento de los trámites administrativos del contrato. Aquella denuncia abrió un proceso judicial que ahora cierra con un final negociado.
El restaurante del santuario de la Montaña, uno de los espacios más emblemáticos de Cáceres, vuelve así a manos de la cofradía con el reto de encontrar un nuevo proyecto que devuelva la actividad a un local que lleva demasiados años con el cartel de cerrado.
