El Laboratorio de Robótica de la Universidad de Burgos ha protagonizado un avance tecnológico sin precedentes en España al completar con éxito la primera prueba de una red 5G Standalone operando en la banda de 26 GHz, conocida como onda milimétrica o mmWave. El ensayo, realizado junto a la empresa finlandesa Cumucore y el gigante tecnológico Nokia, abre la puerta a una nueva era en la colaboración entre personas y máquinas en los entornos industriales.

La prueba demuestra cómo varios robots autónomos pueden coordinarse entre sí de forma casi instantánea, con tiempos de respuesta inferiores a diez milisegundos. Una velocidad tan extrema que resulta imperceptible para el ojo humano, pero decisiva para evitar colisiones y garantizar la seguridad en fábricas y plantas de producción.
A diferencia del 5G que utilizamos a diario en los teléfonos móviles, esta tecnología opera en frecuencias mucho más altas, lo que la convierte en una especie de autopista digital capaz de mover cantidades masivas de datos sin colapsar. Para poner en marcha el ensayo, la institución burgalesa tuvo que gestionar una licencia de espectro radioeléctrico especial para operar la estación base de Nokia.
El sistema desarrollado, bautizado como 5G-MHAR, incorpora además inteligencia artificial de última generación capaz de reconocer posturas humanas al instante. Esto permite que los robots adapten sus movimientos en tiempo real según lo que hace la persona que trabaja junto a ellos, mejorando tanto la seguridad como la eficiencia del proceso productivo.
J. Enrique Sierra-García, director del Laboratorio de Robótica de la UBU, subrayó que el proyecto investiga cómo la interacción entre humanos y robots impulsada por redes 5G y 6G puede transformar los entornos de trabajo más exigentes.
El proyecto forma parte del programa europeo FORTIS, financiado por Horizon Europe, que apoya iniciativas orientadas a mejorar la convivencia segura entre personas y sistemas robóticos en el marco de la denominada Industria 5.0.
Tanto Nokia como Cumucore destacaron el valor de esta alianza entre investigación académica e industria tecnológica, señalando que resultados como este son los que permiten trasladar los avances del laboratorio a aplicaciones reales con impacto directo en la producción y en el empleo.
Burgos vuelve a situarse en el mapa de la innovación tecnológica nacional, esta vez de la mano de sus investigadores y con el respaldo de Europa.
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