Los madrileños se han volcado este septiembre con las fiestas de sus barrios para despedir el verano con ganas y buen ambiente. Las celebraciones se han desarrollado con total normalidad y sin altercados, en un clima que las autoridades han calificado de «cordialidad y alegría».

Así lo ha destacado la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, quien participó en un concierto homenaje a Ceuta a cargo de la Banda Sinfónica Municipal. La representante municipal puso en valor la respuesta entusiasta de los vecinos, que no solo se suman a las fiestas de su propio barrio, sino que también se animan a participar en las de otros distritos.
Zonas como Arganzuela, con su popular La Melonera, o Aravaca han sido algunos de los escenarios de esta animada vuelta a la vida de barrio. «Ya han vuelto todos los madrileños, con lo cual se han lanzado a disfrutar de este último coletazo de las vacaciones», señaló Rivera de la Cruz.
La celebración popular coincide con otro cierre simbólico del verano: el de las piscinas municipales, que echaron el telón este domingo hasta la próxima temporada estival, a pesar de que las temperaturas en la capital siguen siendo elevadas.
Sobre la posibilidad de alargar la temporada de baño, la delegada fue clara: no es sencillo. Extender la apertura implica renovar contratos de mantenimiento, seguridad y socorristas, lo que impide tomar decisiones de última hora en función del calor.
«Ojalá pudiéramos saber hasta cuándo va a extenderse el calor, igual que ojalá pudiéramos saber cuándo va a empezar a hacer el calor real. Hay años que se han abierto las piscinas y han estado diez días que la gente no se ha podido bañar», explicó Rivera de la Cruz, quien reconoció que los responsables de Deporte estudian las posibilidades, aunque admitió que el dispositivo necesario hace difícil improvisar.
En definitiva, Madrid cierra el verano de 2026 como le gusta: con música, melones, vecinos en la calle y la promesa de que el otoño llegará, pero sin prisa. Las fiestas de barrio vuelven a demostrar que son uno de los tesoros más auténticos de la ciudad.



