Los aseos de la nueva estación de autobuses de Logroño, en el punto de mira por su suciedad y mal mantenimiento

Un vecino de Logroño ha alzado la voz para denunciar el estado en que se encuentran los servicios higiénicos de la nueva estación de autobuses de la ciudad. A pesar de valorar positivamente el funcionamiento general de las instalaciones, Manuel lamenta que los aseos ofrezcan una imagen que, en sus propias palabras, resulta «horrible».

Los aseos de la nueva estación de autobuses de Logroño, en el punto de mira por su suciedad y mal mantenimiento

Según relata este usuario, los problemas son varios y visibles a simple vista: suciedad generalizada en el suelo, papeles acumulados, el secamanos fuera de servicio y la ausencia de tapas en algunos de los inodoros. Una situación que, a su juicio, no está a la altura de lo que debería ser una infraestructura moderna y recién inaugurada.

«Es una pena que los servicios de la nueva estación de autobuses, que desde el punto de vista funcional es excelente, tengan unos servicios tan mal diseñados», señala Manuel, quien considera que el problema va más allá de una simple molestia personal.

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Para este logroñés, el deterioro de estos espacios supone un impacto negativo en la imagen que la ciudad proyecta hacia fuera. «Es una imagen triste para los viajeros y turistas que vengan a la ciudad», apunta, subrayando que la estación de autobuses es precisamente uno de los primeros lugares que visitan quienes llegan a Logroño procedentes de otros puntos del país.

Como referente de buenas prácticas, Manuel no tiene que ir muy lejos. Propone mirar al edificio vecino: la estación de ferrocarril. Según describe, sus aseos se mantienen en condiciones ejemplares de forma habitual, y anima a los responsables de la estación de autobuses a tomar nota de ese modelo de gestión.

El mensaje de este vecino no es únicamente de queja. Termina con un tono constructivo y conciliador, pidiendo a los responsables del mantenimiento que pongan remedio a la situación cuanto antes.

La denuncia pone de relieve una realidad que se repite con frecuencia en espacios públicos de gran afluencia: la inversión en la obra no siempre va acompañada de una gestión posterior adecuada. Mantener unas instalaciones en buen estado requiere atención continua, algo que en este caso parece estar fallando desde el primer momento.