Las asociaciones de padres y madres de Aranda de Duero exigen una solución urgente tras la decisión de la Dirección Provincial de Educación de reducir el programa de natación escolar de ocho a tres meses para el nuevo curso que arranca esta semana.

El malestar entre las familias arandinas es evidente. Las AMPAs propusieron como alternativa distribuir seis meses del programa en dos cursos distintos, pero los colegios han rechazado la idea por la dificultad de cuadrar horarios. Por ahora, todos esperan a que la Dirección Provincial tome una decisión definitiva.
Desde la administración educativa defienden que el recorte responde al cumplimiento de la ley LOMLOE, que prohíbe que las actividades complementarias de carácter estable ocupen el horario escolar de forma permanente. Para adaptarse a esta normativa, Inspección ofreció en junio dos caminos a los centros: reducir la natación a un trimestre o sacarla del horario lectivo y mantenerla durante ocho meses como actividad extraescolar gratuita, siempre que el Ayuntamiento, que costea el servicio al cien por cien, siga haciéndose cargo del gasto.
Las familias no están conformes con la primera opción. Desde la Federación de AMPAs de Burgos advierten de que tres meses no bastan, especialmente para los niños con miedo al agua, y piden que se busque una solución real antes de que el curso avance sin remedio.
Pero la natación no es la única preocupación con la que las familias afrontan septiembre. El coste del material escolar y los libros supera ya los 400 euros por alumno, lo que lleva a las AMPAs a reclamar la gratuidad de los libros, como ya aplican otras comunidades autónomas.
A esto se suman las quejas por el funcionamiento de los talleres extraescolares en colegios con jornada continua, que las familias denuncian que no se cumplen con regularidad, y el mal estado de las instalaciones. La mayoría de los centros arandinos carecen de ascensor, una barrera que afecta tanto a alumnos con movilidad reducida como a cualquier persona que sufra un accidente temporal.
El colegio Santa Catalina añade otra petición: que se mejore la gestión del servicio de continuadores de junio y septiembre, que el pasado año se caracterizó por cancelaciones de última hora y escasa comunicación con las familias. Además, reclaman la reparación de un toldo dañado por el viento que deja a los más pequeños sin sombra en el patio, sin que ni el Ayuntamiento ni el AMPA asuman la responsabilidad de la reparación.
Un inicio de curso cargado de reivindicaciones para una comunidad educativa que pide más atención y mejores recursos.
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