Maó celebró ayer el día grande de las Festes de Gràcia con la emoción y el fervor de siempre. El jaleo congregó a miles de personas en Sa Plaça pese a una jornada especialmente dura por el calor, con temperaturas que rozaron los 29 grados y una sensación térmica que llegó a los 40 grados a las tres de la tarde.

Nada frenó el espíritu festivo de la ciudad. Se completaron las dos vueltas habituales del jaleo y la tradicional volta de ses canyes, poniendo el broche final a un acto multitudinario que discurrió con relativa tranquilidad.
La comitiva entró en la plaza a las 13.12 horas, encabezada por la caixera fadrina, Ana Madrid, que portaba la bandera con el escudo de la ciudad. Una nota inesperada marcó el inicio: el fabioler, Víctor Pons, tuvo que retirar a su asno por recomendación veterinaria, ya que el animal mostraba molestias en las patas traseras. En su lugar montó a en Salvat, el mismo animal que lo acompañó el día anterior.
Ana Madrid entregó el pendón a la primera teniente de alcalde, Elena Costa, quien lo llevó hasta las Casas Consistoriales y lo ondeó desde el balcón antes de dejarlo colgado en la fachada.
Los 131 caballos que formaron la qualcada fueron desfilando de cinco en cinco entre bots y arronsades, ante la atenta mirada de las autoridades reunidas en la tribuna. Entre los presentes estuvieron el presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, el conseller Joan Pons Torres, el diputado Pepe Mercadal, los alcaldes de Es Mercadal y Ferreries, y la pregonera de este año, la cantautora Anna Ferrer.
La primera vuelta concluyó a las 14.18 horas. Diez minutos después arrancaba la segunda, que se prolongó hasta las 15.16 horas. Tras un breve descanso llegó la volta de ses canyes, ese instante íntimo en que cada jinete recibe su caña verde con la cucharita de plata como obsequio del Ayuntamiento. El acto cerró a las 16.30 horas.
La Cruz Roja atendió 30 asistencias, casi todas de carácter leve por pisotones, golpes o lipotimias. Un joven de unos 13 años fue trasladado al hospital Mateu Orfila tras recibir una coz en la cara. Otras dos personas fueron evacuadas con posibles fracturas de nariz y pie. El calor también afectó a algún animal, y el caixer Mateu Aínsa tuvo que retirarse por ese motivo.
Una fiesta que, año tras año, demuestra que Maó sabe guardar sus tradiciones con orgullo y con el corazón por delante.



