La manifestación contra la saturación turística celebrada este domingo en Palma acabó con momentos de alta tensión, disparos de pelotas de goma, porrazos y ocho personas atendidas por los servicios de emergencias.

Decenas de miles de ciudadanos tomaron las calles de la capital balear durante la tarde del domingo para protestar bajo el lema ‘Mallorca, al límite’. Tras la lectura del manifiesto y las actuaciones musicales celebradas en Ses Voltes, parte de la multitud intentó avanzar hacia el Parc de la Mar, y fue entonces cuando comenzaron los primeros roces con la Policía Nacional.
Los manifestantes se concentraron en uno de los extremos de la avenida Antoni Maura, el más cercano al mar, donde decenas de agentes con escudos y pistolas de proyectiles de goma les cortaron el paso. El ambiente se tensó rápidamente entre consignas como «vergüenza me daría ser policía» o «fuera las fuerzas de ocupación».
Un reducido grupo comenzó a lanzar botellas de plástico y otros objetos contra los agentes, actitud que fue abiertamente recriminada por otros participantes de la marcha. La situación escaló hasta que la Policía realizó alrededor de una veintena de disparos con pelotas de goma y cargó con porras contra varias personas.
El servicio de emergencias 061 atendió a ocho personas durante el tramo final de la protesta. Tres ambulancias acudieron a la zona y dos de los heridos fueron trasladados a un centro hospitalario con pronóstico reservado. Los restantes fueron dados de alta en el lugar tras recibir asistencia por lesiones leves.
Uno de los casos más llamativos fue el de un joven con una herida sangrante en la cabeza que quedó tendido en el suelo hasta la llegada del SAMU 061. Los enfrentamientos entre un pequeño grupo de manifestantes, algunos con el rostro tapado, y los agentes se prolongaron durante más de una hora, registrándose al menos tres cargas más.
En paralelo, un grupo más numeroso mantuvo la protesta de forma completamente pacífica e incluso entonó ‘La Balanguera’ frente al despliegue policial. La multitud no se dispersó hasta poco antes de las 23.00 horas, cuatro horas después del inicio de la marcha.
A raíz de los incidentes, representantes de Sumar-MÉS y Podemos en Baleares exigieron la dimisión del delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, calificando la actuación policial de desproporcionada. Juventudes Socialistas de Mallorca también condenó los hechos y reclamó que a quienes protestan de forma pacífica se les proteja, no se les intimide.
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