Un vecino de la calle Alfonso VI de Logroño ha elevado su queja a las autoridades locales ante lo que describe como una situación insostenible: un único contenedor de papel y cartón para atender a cerca de trescientas viviendas. El desbordamiento continuo de ese contenedor se ha convertido en la imagen habitual de la zona.

La denuncia refleja una realidad que muchos residentes del barrio conocen bien. Cajas, periódicos y envases de cartón apilados junto al contenedor, sin poder entrar en él, son una estampa recurrente en esa calle logroñesa. El vecino afirma que la situación se repite semana tras semana y que resulta imposible mantener una recogida selectiva adecuada con los medios actuales.
«Así es imposible dar abasto», resume el remitente de la queja, que señala que la falta de infraestructura suficiente acaba desincentivando el reciclaje entre los propios vecinos. Cuando el contenedor está lleno, muchos optan por depositar el papel junto a la basura general, lo que hace inútil el esfuerzo de separar los residuos en casa.
El problema no es nuevo ni exclusivo de esta calle. En varios puntos de Logroño se repiten situaciones similares, con islas de reciclaje que no han crecido al mismo ritmo que la población o la demanda. La apuesta ciudadana por la recogida selectiva choca en ocasiones con una dotación de contenedores que parece quedarse corta.
Los vecinos piden al Ayuntamiento que revise la distribución y el número de contenedores de papel en la zona, y que incremente la frecuencia de recogida, especialmente en los días siguientes a fechas de mayor consumo, como fines de semana o periodos festivos.
La gestión de residuos urbanos es una de las materias en las que los municipios tienen más margen de actuación, y también una de las que más visibilidad cobra entre la ciudadanía. Un contenedor desbordado no solo genera un problema estético, sino que cuestiona la eficacia de todo el sistema de reciclaje.
Desde el consistorio logroñés no ha habido respuesta pública a esta queja concreta hasta el momento. Los vecinos de Alfonso VI esperan que la reclamación llegue a quien corresponde y se traduzca en una solución real antes de que llegue el otoño.
