El Gobierno vasco tiene ya en sus manos el proyecto del dique que debe proteger los terrenos junto al aeropuerto de Foronda de las crecidas del río Zaia, una infraestructura que se ha convertido en el cuello de botella de uno de los proyectos industriales más esperados de Álava. La obra, que multiplicará por cuatro su presupuesto inicial, costará 6,6 millones de euros.

El proyecto, elaborado para levantar una mota a orillas del Zaia, fue remitido a la Agencia Vasca del Agua a comienzos de marzo. Desde entonces ha recibido correcciones que deberán incorporarse antes de sacarlo a concurso. La empresa pública Azpilur será la encargada de financiar los trabajos, y desde Industria aseguran que la versión definitiva del proyecto estará lista en septiembre.
El problema es que el tiempo aprieta. El Ejecutivo vasco quiere ejecutar antes de que acabe el año la partida de 1,1 millones consignada en los presupuestos de 2026 y arrancar así las obras antes de 2027. Sin embargo, todavía falta el visto bueno de Aena, que también debe autorizar la intervención sobre el dique.
La oposición no cree que esos plazos sean realistas. El parlamentario del PP Álvaro Gotxi lleva años denunciando la parálisis del proyecto, conocido como VIAP, y recuerda que ninguna institución ha dado pasos concretos hasta ahora. «Llevamos muchos años esperando por un proyecto vital para el desarrollo de todo Álava», señaló.
La cadena de obstáculos no termina en el dique. Sin la mota construida, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz se niega a sectorizar los terrenos, es decir, a cambiar su calificación para permitir actividades económicas. La alcaldesa Etxebarria fue clara al respecto: suelo industrial sí, pero solo cuando deje de ser inundable. Después vendría urbanizar parcelas y abrir viales de acceso, un proceso que puede durar hasta cinco años.
Eso significa que, en el mejor escenario posible, Álava no contaría con el VIAP operativo hasta 2032, quince años después de que el proyecto entrara en un cajón.
Las instituciones tienen claro qué tipo de empresas quieren atraer a Foronda: industrias de alto valor añadido, preferentemente vinculadas al sector aeronáutico, aprovechando la proximidad de grandes referentes del sector ya instalados en la zona. Parcelas grandes para proyectos ambiciosos, en un enclave que lleva demasiado tiempo esperando su oportunidad.
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