Una caravana ciclista que partió de Brasil a finales de junio y tiene destino en Turquía el próximo noviembre hizo escala este viernes en Vitoria-Gasteiz. Se trata de la COP31 Bike Ride, una iniciativa global que conecta comunidades, ayuntamientos y organizaciones a lo largo de su ruta para visibilizar el papel de la bicicleta como herramienta de cambio climático y transformación social.

El grupo que pasó por la capital alavesa forma parte de una ruta local impulsada por la asociación vasca Bizikleteroak, que quiso que Euskadi, Navarra y el País Vasco francés tuvieran presencia en este movimiento ciudadano. Los ciclistas partieron desde Bilbao el miércoles y tienen previsto recorrer cerca de una veintena de localidades antes de cruzar hacia Francia.
En Vitoria, la parada tuvo un marcado carácter institucional. Todos los grupos políticos municipales y el diputado foral de Movilidad, Jon Nogales, firmaron el documento de compromisos de la COP31, que recoge diez propuestas concretas para reducir las emisiones de carbono en las ciudades.
La alcaldesa, Maider Etxebarria, defendió la importancia de la iniciativa apostando por «una transición energética justa que mejore la salud y el bienestar de las personas, además de la calidad del aire y la creación de estilos de vida más saludables». Nogales, por su parte, subrayó la necesidad de que las medidas «traduzcan los debates en hechos».
La Diputación Foral aprovechó la ocasión para entregar a los participantes una bolsa con material informativo sobre las rutas ciclistas del territorio y una banda reflectante. El Ayuntamiento añadió una capa impermeable para afrontar el camino que queda por delante.
La veintena de ciclistas que compone esta ruta local concluirá su recorrido el próximo 5 de agosto en el municipio francés de Colombiers, tras cubrir 981 kilómetros. Será entonces cuando Pedro Vallejo, portavoz del grupo, entregue el documento repleto de firmas a la expedición principal, que continuará su viaje hasta la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima.
«Es una iniciativa que lleva dos años en marcha, y no vamos a parar», subrayó Vallejo, dejando claro que el impulso de este movimiento no depende de etapas ni fronteras.
Vitoria suma así su nombre a una cadena de ciudades que, kilómetro a kilómetro, están construyendo un mensaje colectivo antes de que arranque la cumbre climática internacional.
