El puerto de Ciutadella volvió a quedarse a oscuras el martes por la noche. Era la tercera vez en apenas diez días que Sa Colàrsega sufría un corte de suministro eléctrico, y esta vez la avería se prolongó desde poco después de las nueve de la noche hasta pasada la medianoche, justo en la hora punta de las cenas.

Los representantes del sector empresarial no ocultan su enfado. Palabras como «desastroso», «tercermundista», «vergonzoso» o «escandaloso» resumen el estado de ánimo de quienes llevan años conviviendo con unas infraestructuras eléctricas que, según denuncian, no están a la altura de las necesidades de la isla en plena temporada alta.
Josep Caules, propietario del Cafè Balear, uno de los locales más castigados por los repetidos cortes, reconoce que esta vez pudo salir adelante gracias a que una de las fases seguía funcionando, aunque tuvo que reducir la oferta al mínimo. Pero su diagnóstico es claro: el problema de fondo no ha cambiado. «La infraestructura eléctrica está infradimensionada para el consumo de la isla», afirma, y recuerda que llevan seis años sufriendo esta situación sin que nadie haya tomado medidas preventivas.
El problema, además, no se limita al entorno del puerto. El presidente de PIME Menorca, Juan Carlos Fernández de Salort, relata que el pasado día 12, durante el eclipse, varios restaurantes de Cala en Blanes también sufrieron cortes. La consecuencia fue que muchos clientes se marcharon sin pagar porque no había forma de cocinar ni de cobrar.
Fernández de Salort habla de «absoluta falta de planificación» y señala que las instalaciones tienen cuarenta años y necesitan una renovación urgente. Desde PIME ya enviaron una comunicación urgente a la distribuidora eléctrica tras la avería anterior, y recibieron la promesa de que el problema no se repetiría. Promesa que no se cumplió.
El presidente de la Asociación de Restauración de CAEB, José Bosch, denuncia que los restauradores contratan más potencia de la que necesitan precisamente para evitar quedarse sin suministro, y aun así los cortes se producen. «Todo son excusas», lamenta tras hablar con técnicos que no han podido garantizarle que las averías no vuelvan a ocurrir.
El casco antiguo tampoco se salva. La presidenta de Ciutadella Antiga, Marta Rodríguez, confirma que sus asociados llevan varios veranos sufriendo constantes subidas y bajadas de tensión. Las quejas ya han llegado tanto al Consell Insular como al Ayuntamiento de Ciutadella, pero los empresarios exigen respuestas concretas antes de que llegue otro martes por la noche.



