El aparcamiento de Riamar se hunde bajo toneladas de basura mientras Camargo y Costas se pasan la pelota

El aparcamiento de Riamar, en la avenida Juan Carlos I de Maliaño, lleva meses acumulando neumáticos, escombros, plásticos y maderas que crecen sin control. Los vecinos denuncian que la situación ha empeorado de forma alarmante y exigen que alguien actúe de una vez.

El aparcamiento de Riamar se hunde bajo toneladas de basura mientras Camargo y Costas se pasan la pelota

Las imágenes que circulan entre los residentes de la zona son elocuentes. Los residuos han ocupado progresivamente buena parte del espacio, hasta casi coparlo por completo. Lo que antes era un problema puntual se ha convertido en un vertedero a cielo abierto que afea el acceso a Punta Parayas y molesta a quienes utilizan el carril bici cercano.

Carlos Pérez, vecino habitual del entorno, apunta a que una parte del problema podría estar relacionada con las limitaciones de los puntos limpios de la zona, donde asegura que no siempre se aceptan todo tipo de residuos. Esa falta de alternativas, según él, empuja a algunos a deshacerse de sus desechos en lugares como este.

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No es la primera vez que esta zona genera alarma. Hace unos meses ya se denunció la presencia de electrodomésticos, incluidas neveras, abandonados en el mismo punto. En aquella ocasión, el Ayuntamiento de Camargo abrió un expediente tras una comunicación del Seprona y advirtió a los propietarios de los terrenos afectados de que debían proceder a la limpieza, con la amenaza de una actuación subsidiaria municipal a su costa.

Sin embargo, la situación actual tiene un componente que complica la resolución. El Ayuntamiento de Camargo ha aclarado que el aparcamiento de Riamar al que apuntan las últimas denuncias se encuentra en zona de dominio público marítimo-terrestre, lo que significa que el municipio no es el titular de esos terrenos. La responsabilidad recae sobre el organismo de Costas, al que el Consistorio ya ha trasladado la situación.

El problema, mientras tanto, sigue creciendo. Los vecinos no quieren más expedientes ni traslados de competencias. Quieren ver el espacio limpio.

La cercanía del vertedero a zonas de paseo y espacios naturales de valor ambiental hace que la preocupación vaya más allá del aspecto estético. Para muchos residentes, cada semana que pasa sin actuación es una semana más de deterioro irreversible para el entorno.